Sangre del mío. Un lectura del film de Marco Bellocchio. Por Stella Maris Nieto#.

Frente a los tiempos que corren, el director Marco Bellocchio supo hacer de esta historia un poema y una pintura.
Ahì donde el mundo parece acabar, corona con “Nothin Else Matters” de Metàlica, con el coro femenino belga Scala & Kolacny Brothers, y rebrota la vida.
La historia se desarrolla en dos tiempos y dos gèneros diferentes.
La primera parte nos conduce en clave de tragedia antigua al siglo XVII y la Inquisición, ahì donde se pagan con sangre los pecados de la carne.
Benedetta, una joven debe confesar su alianza con el diablo, por despertar la pasiòn de un sacerdote que se suicida. Sòlo su confesiòn puede permitir que el mismo tenga cristiana sepultura.
Recluida en el convento de Bobbio soporta pruebas y torturas sin pronunciar palabra que reniegue de su amor por su amante que se renueva con la aparición de su mellizo, quien se presenta como su reencarnación y la inexorable repetición de la pasiòn.
Ante el fracaso de los inquisidores la castigan empalizàndola en vida, como a una Antìgona cuyo deseo constituye su ètica.
La segunda parte, la historia se translada al presente en clave de farsa, (forma que toma la tragedia en la modernidad), al mismo convento que se ha convertido en el hogar y escondite de un viejo vampiro, el conde Basta, que desaparecido ha dejado a su esposa sin posibilidad de pensiòn por no saber si està vivo o muerto.
El conde regentea el pueblo con una secta secreta que manejan con corrupción el poder dando regalìas a los complices que componen con mayor o menor conformidad, a sus habitantes.
Pero ni el conde puede escapar a la cautivación de una joven y bella mujer, y muere del corazòn, cuando la sigue a escondidas intentando subir una escalera.
Si de sangre se trata es de los pactos de sangre entre hermanos, pactos de familia y pactos de la mafia, todos pactos cerrados de la endogamia que constituyen un mundo cerrado como los claustros del convento.
Pero el inesperado final, abre una puerta que vuelve inútiles los pactos. Benedetta resurge viva e intacta como el primer dìa, cuando le dan el perdon y la sacan del empalizamiento, cuatrocientos años despuès
¿Signo, símbolo, síntoma?
Una mujer parece representar la fuerza inconmensurable del amor y el deseo aùn frente al horror.
Y nada màs importa, aùn la distancia si acerca el corazòn.
Desde los remotos tiempos en que el amor era pecado para la Inquisición, hasta el presente donde el capitalismo chupasangre aborta las cosas del amor, una mujer parece ser siempre una puerta de salida al cerrado mundo, ya sea que la verdad estè en manos de la Iglesia, o se haya perdido para cada uno en nombre de una verdad globalizada.
Evocando las obras de dos grandes pintores del siglo XIX “La tentaciòn de San Antonio” de Lucièn Rops desde la provocaciòn, donde una mujer emerge crucificada en su voluptuosidad sustituyendo a Cristo, ante la conmoción del santo ; y “El origen del mundo”, de Gustave Coubert desde el realismo y la fascinaciòn del sexo femenino al desnudo ; Bellocchio nos conduce por emociones, sensaciones y belleza.

 

Acerca de la autora: * Stella Maris Nieto, psicoanalista, miembro de la Escuela Freudiana de la Argentina. Integra comité editorial de Lalengua, publicación de Convergencia.stella

 

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