LALANGUE: HABITAR CONSTRUYENDO. POR ELIZABETH VITA.

Imagen de portada: Serie: Contingencias Tecnica: instalación de objeto con cuentas de papel, 6 x 15 cm, 2015. Diego Miccige IG diegomiccige


Cuidado editorial: Gabriela Odena y Patricia Martinez


El “saber hacer con”: lo que no anda del Cuerpo, de lo Real y del Otro, Lacan lo sitúa como una variante del arte. En el seminario XXII “El Sinthome” dice así:

Es el arte, el artificio lo que da al arte del que se es capaz un valor notable, porque no hay Otro del Otro que lleve a cabo el juicio final (…) habitualmente se le imputaba a Dios lo que era asunto del artista, del alfarero…del artificio, en cuanto es un saber que se nos escapa, es decir que desborda por mucho el goce que podemos tener de él. Ese goce completamente sutil es lo que llamamos espíritu.

Lacan avanza en la articulación del saber con lo real en tanto puede derivar por el camino del arte-sanado, transmutando algo del goce fálico en goce estético.

Saber hacer.

Las políticas del saber son disputas por las palabras, por modos de hablar, de escribir que en definitiva son modos de pensar y de gozar de una época. Intervenir en la práctica del lenguaje consiste de alguna manera en afectar las formas en que se organiza el poder.

¿Qué vocabularios usamos y qué gramáticas producimos en nuestros discursos dentro de un espacio de intercambio como éste, o dentro del ámbito del consultorio o de las instituciones en que somos convocados a intervenir como psicoanalistas? ¿Qué es lo que promueve a la estandarización e higienismo del lenguaje exterminando su potencial poético, político, estético? ¿ En pos de que obediencias epistémicas se aniquila la dimensión creativa y poética de la lengua?

Abrirse a preguntas por las lenguas, los cuerpos y los goces, abrirse a preguntas menos interesadas en la definición y explicación y sí preocupadas por la implicación y el desvío, es lo que Freud supo hacer, fundando un campo y un lazo inédito en lo social.

La reflexión sobre nuestras propias prácticas después de un poco más de un siglo de esa invención freudiana resulta imperante, necesaria y urgente en el punto de interrogar-nos sobre los fundamentos teóricos, despejando cualquier atisbo de sacrilegio ante la supuesta pureza teórica que inmediatamente cierra la posibilidad de abrir espacialidades otras desde las cuales podamos decir.

Los dichos del Otro son constitutivos de la lengua al igual que los modos de goce, ellos tallan marcas en el sujeto, marcas que vía trabajo psicoanalítico se podrían transcribir en significantes, movimiento entre lo que condensa y reactiva ese discurrir.

Lalangue fue un lapsus contingente y puntual del que Lacan se apropia y lo aprovecha justamente para abrir nuevos territorios conceptuales, lejos de lo concebido y por ello cerca de lo que concibe, lo que crea, lo que funda.

Lalangue equivoca, produce equívocos. En el seminario XX se puede leer la hiancia abierta entre lenguaje y Lalangue, cito: “…si he dicho que el lenguaje es aquello como lo cual el inconciente está estructurado, es porque el lenguaje no existe. El lenguaje es lo que se trata de saber en lo que concierne a la función de lalangue misma. El Inconciente es un saber hacer con lalangue. Lo que se sabe hacer con lalangue sobrepasa por mucho aquello de lo que se puede dar cuenta a título de lenguaje”

Hay múltiples saberes hacer con lalangue, hay un saber hacer de cada sesgo que va creando cuerpo gozante. Ejemplos varios: desde la danza, el movimiento que funda Isadora Ducan, el gesto del mimo como el de Marcel Marceau, o el de Chaplín en “Tiempos Modernos” donde traduce magistralmente ese movimiento automático de la máquina, o el de los movimientos pictóricos. Lenguas de trazos que des-forman estructuras dando formas a otras. Linguisterías que se gestan y a las que se resiste ya que ponen en disonancia ese momento mítico de la inscripción del lenguaje, esa nostalgia del parentesco con el mono y las lógicas monopólicas de poder.

Esta lógica de conjunto abierto se contrapone con la lógica neo colonialista regida por la neurosis de coherencia y de control monológicas, monopolíticas, lógica de los monoteísmos fundamentalistas donde se promueve una única verdad, un único dios, una única lengua, una única manera de decir y una única justicia. Lo mono que resiste al barramiento.

Real- Cuerpo -Otro, es lo que se perdió a partir de que Descartes fijó la fundamentación de la existencia, única y exclusivamente en la razón. Si bien el legado Cartesiano fue inmenso con la postulación de un sujeto que no depende de la voluntad del Dios de la iglesia, hecho, entre otros que da inicio a la modernidad; el fundamento de la existencia ubicado exclusivamente en la Razón hace que Real, Cuerpo y Otro queden fuera de la partida.

El discurrir del decir psicoanalítico a lo largo de su historia no ha dejado de deconstruir golpe a golpe éste logos que comprime al discurso psicoanalítico mismo y que encarnamxs lxs hablantes. Es necesario que el decir del psicoanálisis reanude lo que está encapsulado en el individuo indiviso y autónomo gestado por la modernidad. Reanudar eso rechazado como dimensión de la subjetividad en una poiesis, una langue y una estética como nuevos modos de habitar el espacio y el cuerpo orientada a una ética desde lo Real.

Construir, habitar, pensar es el título de una conferencia presentada por Heidegger por primera vez en Darmstadt en 1951. En aquella época Alemania pasaba por una aguda carencia de viviendas por las destrucciones provocadas durante la II Guerra Mundial. El escrito es en buena medida, una reflexión sobre el amplio concepto de habitar que abarca la totalidad de nuestra permanencia terrenal.

Cito: el hombre se comporta como si fuera él el forjador y el dueño del lenguaje, cuando en realidad es el lenguaje el que es y ha sido siempre el señor del hombre. Tal vez más que cualquier otra cosa, la inversión llevada a cabo por el hombre de ésta relación de dominio es lo que empuja a la esencia del lenguaje a lo no hogareño.

La palabra Construir corresponde, nos dice Heidegger, al alto Alemán antiguo buan, que significa habitar. El significado propio del verbo buan: es decir habitar, lo hemos perdido, pero una huella ha quedado en la palabra Nachgeben (vecino), el Nachbauer aquel que habita en la proximidad. Entonces la antigua palabra buan, ciertamente no dice solamente que construir es habitar sino que a la vez nos da la indicación sobre cómo debemos pensar el habitar que ella nombra.

Cito: Ser hombre significa estar en la tierra como mortal, significa habitar. La antigua palabra bauen significa que el hombre es en la medida que habita, la palabra bauen significa al mismo tiempo abrigar y cuidar, así cultivar, construir.

El construir como el habitar es desde siempre lo “habitual”, es decir el hábito como aquellas acciones que se repiten y también en su otra acepción de hábito como vestimenta. De ahí que se retire detrás de las múltiples maneras en las que se lleva a cabo el habitar, detrás de las actividades del cuidar y edificar, el sentido propio del construir, a saber, el habitar que cae en el olvido.

Heidegger nos dice que el lenguaje retira al hombre lo que el lenguaje en su decir tiene de simple y de grande, pero no por ello enmudece la exhortación inicial del lenguaje, simplemente guarda silencio, nos dice. El hombre no obstante deja de prestar atención al silencio.

Entonces Heidegger les dice a los arquitectos que lo habían convocado para dar aquella conferencia, que ellos construyen porque hay una habitabilidad previa, y ubica como problema central el concepto de espacio. El espacio no es a posteriori, él nos dice que el espacio espacia o espacea, porque se diferencia de un lugar (locus, voz) y de un sitio (relaciones implicadas entre un lugar y otro).

Es de la apertura de otra espacialidad dice, que emergen nuevos modos de pensar, junto a una multiplicidad de lenguajes y gramáticas que se imbrican. Es ahí donde el hombre podría arriesgar y rasgar, ¿qué cosa? esa textura lengua, la rasga y allí contornea un concepto, al decir de Deleuze y Guattari, éstos conceptos como centros vibracionales harían que todo resuene en lugar de encadenarse o corresponderse unos a otros.

Siguiendo ésta lógica entonces sería el efecto de un nuevo anudamiento el que genera una otra espacialidad torbellinaria desde la que se Nomina.

Nuestra Arquitectura la podemos ubicar como aquella a través de la cual habitamos construyendo lalangue.

Desde este habitar construyendo es que surge la chance de advertir que entonces no está todo dicho, no hay Otro del Otro, no hay universalidad del lenguaje.

Freud habla de construcción cuando se topa con un límite que es el del recordar, Lacan en cambio habla de invención como ese artificio del saber hacer con, acentuando, desde su antigua raíz etimológica, el hacer como poiesis. Prestar atención a los silencios del lenguaje desde los que otros lenguajes por advenir resuenan.

Trabajo presentado en las II Jornadas del grupo de Investigación “ Xaos en la clínica analítica” organizado por Encuentro Clínico Lacaniano del Río de La Plata. (octubre 2022)

Bibliografía

Lacan Jacques Seminario XXII “ El Sinthome” Ed. Paidos

Lacas Jacquess: Seminario XX “Aún” Ed. Paidos

Freud Sigmund: Construcciones en Análisis. Tomo XXIII Ed. Amorrortu.

Heidegger Martín: “Construir Habitar Pensar” Conferencia dictada en Darmstadt en 1951


Elizabeth Vita, psicoanalista, integrante del Movimiento Pedagógico Isaurino, miembro del colectivo de artistas “Asociación 210”.


Argentina

https://mpago.la/2KuUGEs

Resto del mujndo

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