EL DECIR VERDADERO: LOS MODOS DEL PASE Y EL TESTIMONIO EN PSICOANÁLISIS. POR LUCÍA BARLOCCO.

Imagen de portada: Dora Maar, untitled,1933/1934

Cuidado editorial: Patricia Martínez y Gabriela Odena


“El psicoanálisis-atrevámonos a decirlo-, tiene que ver con la forzosa desigualdad de los sujetos en su relación con el

saber”.1

“Cuidado con las palabras/dijo/tienen filo/te cortarán la lengua/cuidado/te hundirán en la cárcel/cuidado/no despertar a las palabras/acuéstate en las arenas negras/ y

que el mar te entierre…”2

Para que hablar haga emerger el temor al Infierno, no basta con decir, es necesario tomar la palabra3. En psicoanálisis ello se habría establecido para quienes son tocados por esta práctica como destino inexorable; tempranamente el procedimiento de la cura fue bautizado chimney sweeping, y quienes se encontraron juntos en la chimenea4 testimoniaron profusamente acerca de los riesgos del fuego del amor con el que se opera, el que no pocas veces quema.5

Más de un siglo después, la espiritualidad y la salvación como ejercicio en el procedimiento analítico continúan haciendo resonar la cuestión, pero los testimonios que llegan son otros, diversos, provienen de tierras donde el decir público verifica lo inconstatable y el procedimiento inevitablemente se torna iniciático. ¿Es necesario o suficiente testimoniar acerca de la experiencia para dar cuenta de un análisis? ¿Puede orientarnos el engranaje institucional del Pase acerca de lo que se puede decir sobre ello? ¿En qué medida el Pase como problema político oscurece lo valioso de los testimonios que sobre la experiencia se dice a otros? 

Establecemos político, en tanto dice de la circulación del poder y la verdad en función de quienes escuchan dichos testimonios y los validan. ¿Pueden evaluarse o cuantificarse los resultados de un análisis? Frente a la pregunta, se propone la respuesta clínica o la respuesta práctica.6 Que una cura genere como producto posible un analista, implica que el efecto de lo didáctico y de la enseñanza sean homologables, no idénticos.

Ahora bien, cómo ofrecer una definición de ¿Qué es un analista?, siendo que sobre ello ha proliferado una variedad admisible de clasificaciones de inspiración borgeana:

  1. si posee título de escuela
  2. recibe paciente
  3. sólo si se analizó con Lacan
  4. quien estudia el teorema de Godel
  5. erudito en lacanés poético y otras lenguas muertas
  6. quien reniega del freudismo entificador
  7. sale de gira y testimonia en público

Entendemos que transmisión, enseñanza y Pase se hallan entonces intrínsecamente ligados, y ensayan en cada caso una respuesta al ser psicoanalista. Nos centraremos en la validación de los testimonios de análisis, dentro y fuera del procedimiento del Pase, para demostrar qué es posible transmitir sobre psicoanálisis, presuponiendo que es un saber sobre el que es posible operar.

Así formulado, rápidamente se abre la pregunta de cómo pasar este saber a otros; si(n) convertirlo en formulaciones matematizadas, pura experiencia sensible, acto iniciático, poesía, estilo, y así en variante infinita. Es precisamente a partir de este punto de quiebre que se hace escuela. 

La apuesta será poner en tensión tres lecturas actuales, a fin de debatir una vez más la formación del psicoanalista: la orientada al ser y goce de la sustancia viva, la erotología en la experiencia del cuidado de sí7 y las formalizaciones lógicas en la dirección de la cura8.

El Pase como no/ficción: el testimonio público

Para la Escuela de Orientación Lacaniana “(…) el Pase es una realidad efectiva y no una ficción”9. Mientras elucidamos esta enigmática presentación y avanzamos en la descripción de dicha titánica tarea10, leeremos que el Pase no es sólo un deber institucional, sino que adquiere carácter de función iniciática y de afirmación de sí. Se presenta como “una investigación (que) se realiza a partir de los testimonios de los analistas que están decididos a transmitir aquello que el psicoanálisis les ha producido como cambio en la vida misma, es decir, lo concerniente a lo que queda como saber por un lado, y aquello que se va a ubicar como lo que no interroga más al sujeto”.11

Contrastado con la propuesta del dispositivo original12, lo que en efecto se investigará será lo que el jurado escucha de dichos testimonios, es decir, si hay analista o no lo hay. Siendo el jurado quien se pronuncia al respecto, el testimonio en sí podría considerarse en este tiempo, prescindible u obsoleto, ya que el candidato se sirvió de él. A partir de las exposiciones de escuela y publicaciones, se lee que el testimonio no pierde su valor, sino que es pieza fundamental a partir de la cual se hace un pasaje a una nominación. Esta portará consigo las marcas de de esos “restos que sirven”13, tal como ha sido señalado por Soler respecto de la posición voluntaria de desecho que supone un analista como producto, y cómo hacerse un escabel 14con su análisis, transformando el Pase en un dispositivo de realización de la identidad. La historia no permite pasar por alto los efectos que las decisiones del jurado tienen sobre el pasante, de allí la vigencia e importancia del presente debate.15

El pase como problema matemático: “Que no entre aquí quien no sea geómetra”

Hace cierto tiempo un debate puesto a circular en las redes sociales, relanzó la cuestión16, transformando una lectura horizontal de Sur a Sur en un comentario formal, cuya crítica avezada logra tensar nuevamente el discurso analítico, abriéndolo a la racionalidad de quienes practican el psicoanálisis.17

El autor del artículo habría de introducir el problema años atrás, a propósito de los modos públicos del Pase en la EOL. Lo que se dice en el testimonio o lo inefable de este, se hallaría en el enclave de dos vías posibles pero excluyentes: “Todo lo real es racional” (Hegel) y/o “lo que no se puede decir es mejor callar” (Wittgenstein).

El comentador del texto, tomará sin ambigüedades la vía hegeliana, o bien, recurrirá a Wittgenstein para hacerle decir “lo que no se puede decir es mejor demostrar”. En este discurso, la ciencia como maniobra sobre el saber ofrece al psicoanálisis un límite a la función psi. Relanzando el campo de las llamadas ciencias conjeturales, se apela a una exhaustación de las hipótesis, recortando al máximo la posibilidad de la ocurrencia, el talento, el genio clínico (especialmente en lo tocante a la interpretación), formulando una operatoria rigurosa en torno al saber.

Sostener un esfuerzo de comunicabilidad hacia el establecimiento de un psicoanálisis cuya relación a la verdad no se apoye puramente en el dixit, tanto en la dirección de la cura como en la transmisión, se vuelve inteligible, aún en los límites de la demostrabilidad.

La transmisión al estilo de las matemáticas18 dice del Real en juego en la formación de los analistas, tal como se estableció en conjunto con Lingüística, Lógica, Topología y Antifilosofia, e incluso parecería la receta perfecta para terminar con la exportación de aforismos lacanianos a otros campos disciplinares, incluso a la hora de su divulgación masiva. Algo de esto sugiere la bibliografía Introductoria a la topología en psicoanálisis, fabricando un aprendizaje progresivo, evolutivo hacia la experticia del psicoanalista geómetra.

Desde estas coordenadas, -esto es, desde lo que escapa a lo demostrable lógico matemático- es que arriba el debate a su punto álgido: cuestionar si el psicoanálisis es una experiencia, y experiencia opuesta-al-pensamiento. Esto nos ofrece al menos dos problemas y nos acerca a lo que nos ocupa: la experiencia opuesta al pensamiento lógico, y cómo transmitir en los límites de la demostrabilidad lo tocante a la interpretación y a la transmisión del caso.

El Pase sin garantía institucional: la erotología o la cura

Dinero-Transmisión-pasar por otro-Salvación-Catarsis-Flujo asociativo.19 Son las coordenadas que le permiten a Jean Allouch situar al psicoanálisis en las prácticas de los antiguos, en tanto que experiencia. Esta respuesta a Michel Foucault, hace de la espiritualidad no cristiana el epicentro de la práctica, en un esfuerzo por ubicar al psicoanálisis como práctica extraña, en su relación al saber, debatiéndose entre la oposición a la ciencia y la religión.

Esta estética de la existencia como posible respuesta al malestar en la cultura, sugiere la pérdida de la especificidad de la práctica analítica, al despojar su discurso de la jerga clínica que representaba históricamente el cuerpo del psicoanálisis, en su diálogo con la psiquiatría y otros saberes de su tiempo.

Resulta imposible esquivar el problema de la espiritualidad a través de la Verdad, no como tratamiento de lo discursivo sino como efecto catártico, sin evocar que veritas liberabit vos funda uno de los pasajes más elocuentes del cuarto evangelio20, curiosamente el que establece en el principio era el Verbo y sobre el que Lacan fundamentó su práctica.

Entendemos que no es sin el método que Eso habla y si la “iluminación al final”21 es condición de toda cura.

Uno de los puntos nodales que sostienen la propuesta-y posiblemente motivan esta obra/homenaje- es la referencia a la pharresía, y al “decir la verdad como actividad.” 22 .El autor no desconoce que entre la pharresía (o el hablar franco) y la regla fundamental de la asociación libre, hay una distancia extrema, ya que decirlo todo, o decir lo que se le ocurra no son variantes indistintas de un mismo sintagma.

Atribuirle la asociación libre a Eurípides es una invitación a perderse en el escabroso camino de la filosofía aplicada al psicoanálisis, desconociendo que éste tiene un estatuto propio.

Paradójicamente la propuesta del psicoanálisis como ejercicio espiritual, nace en una escuela en la cual sobre el Pase se enfatiza que expresamente se trata de un pasaje sin garantía institucional, sin iluminación al final, ni distinta calidad de membresía. El dispositivo del Pase se reformula para sostener y hacer persistir la interrogación sobre la formación de los analistas; “como procedimiento de invención reiterada del análisis”23 y no sobre una verificación del candidato.

Acaso no sea sin debate que el psicoanálisis pueda responder al malestar en la cultura, bajo esa forma específica de ofertarse para apaciguar lo que del “Verbo devasta al humano”24 sin promesas de iluminación o castigo final. Sólo subsistiendo en la medida que siga encendiendo debates sobre sus efectos.


Notas

1 El psicoanálisis frente al pensamiento único. AAVV. Publicación del Foro Psicoanalítico de Buenos Aires. JVE, 2000, pag 51.

2 Pizarnik, A. Poesía completa. Lumen ED, 2017, pag 307.

3 Assandr, J. De la asociación a la escuela. Cuadernos de Ñacate online, 2016.

4 Leff, G. Juntos en la chimenea. Epeele, 2008.

5 Freud a Jung. Correspondencia 9/3/1909. Taurus, 19.

6 Soler, C. Finales de análisis. Manantial, 1988, pag 21.

7 Allouch, J. El psicoanálisis es un ejercicio espiritual? Respuesta a Michel Foucault. EPEL 2007.

8 Eidelsztein, A. Otro Lacan. Letra Viva, 2015.

9 Solano, E. La práctica del Pase. Eolia, 1996, pag 5.

10 “(…) es al precario AE a quien Lacan confía su Escuela. Es al AE a quien le imputa el poder testimoniar de los problemas cruciales para el psicoanálisis”. IBíd, pág 32.

11 EOL. Presentación del Pase. Disponible en : https://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=el_pase&SubSec=presentacion&File=presentacion.html .

12 Lacan, J. Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el analista de la escuela. Otros Escritos. Du Seuil, pag 261.

13 Soler, C. Otro Narciso. Escabel. 2017.

14 De acuerdo a Soler, C: vía de afirmación de sí entre los otros, instrumento del narcisismo que se enlaza a la sublimación, Escabeau en su versión original. Soler, C. Otro Narciso. Escabel, 2017. Pag. 56.

15 Se recordará el caso de Juliette Labin en la EFP.

16 Invitamos al lector a visitar el comentario y texto original, en diálogo crítico entre Buenos Aires y Ciudad de México: https://www.youtube.com/watch?v=NAd7Du4Ps-8.

17 Tal como propone Hernández, M. De puertas y umbrales. Revista Ñacate 3, EDELP, pag 213.

18 Eidelsztein, A. Formalizaciones matematizadas en psicoanálisis. Curso de Doctorado dictado en Apertura La Plata, 2006.

19 Allouch, J. Ibíd.

20 Nuevo testamento. Libro de Juan.

21 Allouch, J, Ibíd.

22 Foucault, M. Discourse and truth. Seminario dictado en Berkeley, 19.

23 Ecole lacanienne de psychanalyse, sitio web oficial. http:/+/ecole-lacanienne.net/es/712-2/.

24 Assandri, J. Glamour de transferencia. Revista Ñacate 1. Ecole lacanienne de psychanalyse 2008.


Lucía E. Barlocco: nacida un 18 de julio de 1985, vive y practica el psicoanálisis en Montevideo-UY. Vuelve con frecuencia al océano de su tierra natal. Co-compiladora con Javier Jiménez León de Las-Lenguas de Babel (inédito), autora de El decir verdadero. Los modos del pase y el testimonio en psicoanálisis (inédito).


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