Foto de portada: Ro Feltrez
Ante la amenaza de desaparición de la educación pública universitaria argentina, debido al ataque del actual gobierno, compartimos una crónica de Valeria González, de la clase pública dictada por el profesor Marcelo Percia; organizada con agrupaciones estudiantiles, en un marco de lucha y defensa, en la Facultad de Psicología, el 10 de abril de 2024.
Delegación editorial
Entro por la puerta de Av. Independencia 3065. Pasar una y otra vez por allí, como alumna, como co-ayudante (un tiempo muy breve), como graduada. El miércoles 10 entré una vez más. Esta vez en el marco de clases públicas, ante la amenaza del universicidio que pretende el actual gobierno (invento el término, porque no creo que el discurso del derecho contemple alguna forma de nominar la eliminación de la cultura en todas sus expresiones). Fui a escuchar a Marcelo Percia, uno de esos lujos que da la educación pública.
No fue difícil encontrar la clase porque había muchos alumnos de su cursada sentados en el patio y él parado sobre la segunda escalera de la Facultad aguardando que una estudiante de una agrupación política ofrezca con su entusiasmo el marco que nos reunía. Ella fue muy enérgica y dejó en claro por qué esta vez la clase se hacía en ese afuera interior: el patio, por donde es preciso pasar, una y otra vez. Ese patio que se volvió calle y aula ardiente.
Comencé a escucharlo, pero antes miré a los alumnos: su ropa, sus termos y mates; sus caras cansadas porque ya era tarde. Sus cuadernos y lapiceras dispuestos a anotar. Alguno tomaba apuntes con una computadora. También cierta incomodidad porque subía y bajaba gente por la escalera, porque había que buscar dónde estar.
Me quedé parada y de repente, el decir de Marcelo Percia, hizo que saque mi celular (ya que fui desarmada: sin papel ni lápiz) y empecé a tomar notas. Disfruté anotar, aunque sabía que la clase estaba siendo grabada. Tomar nota solía ser una práctica de alumna –que nunca abandoné-. Sobre todo de aquellos profesores que, más que ostentar su saber como mercancía erudita y tomar al alumno como clientela, hacían pasar algo que me escribía al pasarlo a la hoja.
Porque no todos los profesores enseñan. Algunos, como dice Percia, sueltan información, es decir, un saber sin emoción. Y una enseñanza supone transmisión ¿cómo se transmite?, se preguntó frente a nosotros. No es posible responder. Como todas aquellas cosas que tienen que ver con hacer pasar la antorcha, no hay recetas para guarecerse.
Lo que comparto a continuación son esas notas, al modo de una cronista, también las fotos que hice. Porque fotografiar es también un testimonio de que se estuvo y no pura moda algorítmica. Estuvimos ayer, para poder estar hoy, porque no es posible habitar un hoy al que le amputen el mañana. Insistencias de un tiempo vivo, en movimiento.
Y como toda nota, se trata de aquello que escuché de lo que dijo y de lo que quedó por decir, según él, tanto más importante porque es aquello que nos devuelve al enigma, a la curiosidad, al querer saber. Son notas inconclusas – por eso compartimos debajo el link a la clase- porque en algún momento sólo quise disponerme a escuchar sin intentar retener, dejar que esas palabras pasen y hagan su recorrido.
Escuché que en la Facultad de Psicología vuelva a hablarse del Manifiesto Liminar de la reforma universitaria de 1918, ¿recuerdan la potencia de ese texto?
Cuando terminó la clase los aplausos retumbaron en ese patio en un estruendo casi ensordecedor, encendido. Algo pasó.
Al salir hice una foto de imágenes de ese mismo edificio de Independencia durante la represión de la dictadura de 1966 conocida como La Noche de los Bastones Largos y de Beatriz Perosio, psicóloga detenida desaparecida durante la dictadura genocida de 1976.
Hay muchos modos de reprimir: denostar, humillar, desfinanciar para destruir; estos son los modos del actual gobierno.
Notas in situ
Antorchas con memoria para que el fuego no se apague.
No al universicidio público.
Hoy salimos de las aulas para encender una antorcha de vida pero también para entender la memoria de la antorcha.
Cuando la universidad dejó de tener fuego ya estuvo en peligro.
Pasar de mano en mano, no es un acto mecánico, no se trata de pasar una cosa, un dato, sino de transmitir alguna emoción. Esto debe interpelar en las aulas.
Tal vez los cuerpos necesitan cierta incomodidad sino no se calientan.
Un saber sin emoción es información.
La antorcha es para pasar, tiene que haber una experiencia de pasaje. Si se detiene el pasaje, la antorcha se apaga. Las aulas desapasionadas hielan el fuego. El gran desafío es cómo reponer la pasión en las aulas. Hielan la vida.
Inmovilidad que no es sólo de los cuerpos, es del pensamiento.
¿Es posible el fuego de la vida sin un estado de lo común?
Lee a Choi Seung-ho, poeta coreano en su poema «Autobiografía del hielo» (1)
La cita con el pensamiento es una cita amorosa, si no es una cita erótica, alegre, no hay fuego.
La erótica en las aulas. Capacidad de excitación y encendido. El secreto del misterio, de lo que nos atrae, nos seduce. Nadie puede decir cómo se compone ese misterio.
Salimos de las aulas para inventar una lengua común e inapropiable.
Nuestras aulas son la memoria de una civilización que cada tanto se enfría.
Cita manifiesto liminar, lee un párrafo de ese texto bellísimo.
Cuando termina la clase el aplauso deja sentir que algo hizo pasar, encender esa vuelta por el fuego.
*Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=6ZXM3V3fxhs. Grupo Dos./ Adynata.
(1)Recuperado de https://www.revistaadynata.com/post/autobiograf%C3%ADa-del-hielo-tres-poemas-choi-seung-ho
Autobiografía del hielo
Yendo a un colegio de hielo me hice de hielo. El mundo era una máquina de enfriamiento. Mi padre, el profesor, el dictador, hasta el mismo Dios, se esforzaban en la producción de hielo. Después de la veintena, endurecido por la congelación, se me congelaron incluso las bolsas de lágrimas. Era yo un castillo de hielo. Con soledad cercada por un blanco muro de hielo, insistí en mi ego de hielo. Nadie podía introducirse en mi interior. Incluso las llamas del amor, al tocarme se apagaban. En mis horas congeladas, ¿qué habría pensado mi familia de mí? Aunque nunca dijeron que era altivo, pensarían que lo era. Hachas de hielo de la caverna de hielo, los carámbanos que eran mi barba, esa etapa congelada la he vivido durante mucho tiempo. La historia del ego merece registrarse como una era glacial.


El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), juntamente con organizaciones sindicales docentes, no docentes, la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y la Federación Universitaria Argentina (FUA) convocan a una Marcha Federal Universitaria, en defensa de la educación y del sistema universitario público argentino el martes 23 de abril.