Imagen: El origen de la muerte. Autor desconocido
Gracias a la generosa autorización de la Asociación Costarricense para la Investigación y el Estudio del Psicoanálisis (ACIEPs) y su revista, In$cribir el psicoanálisis, publicamos la conferencia “Enseñame a dejar atrás mi locura”*, que Jean Allouch brindó, en 1995, en el Centro Cultural de México, en San José, Costa Rica. Una conferencia1 a partir de la cual hoy, desde En el margen, revista de psicoanálisis, Ginnette Barrantes y Helga Fernández, en función de editoras, propiciamos un espacio para cosechar escrituras desde este trazo.
Se trata de una invitación: los efectos merecen otra oportunidad. Tanto para quienes fueron parte de esa instancia como testigos presenciales, como para los que recogieron sus efectos como una semilla, y también para aquellos que, desde el presente, siguen llegando a Jean Allouch por su letra. Tres modos subjetivos de recibir y continuar recibiendo un pasaje de 29 años transcurridos, que ignoraba entonces su pertinencia en el devenir de sus efectos. Testigos, efectos, lectores.
Proponemos, y nos proponemos, una manera de leer el trabajo de Allouch desde la paradoja que, Damián Tabarovsky, en Lo que sobra (2023), aplica a las vanguardias como desembocadura crítica del pasado. Pues “leer es siempre pensar hacia atrás”, en una espera activa de la que la lectura misma da cuenta. Pero ante todo proponemos leer a Allouch con Allouch; colocarnos uno a uno entre la intimidad de su voz y el ejercicio de nuestra lectura, renunciando a recibir por parte de una expertise una supuesta profundidad a la que no accederíamos. Porque si hay algo que Jean Allouch escribe, efectivamente se da a leer. Aunque su legado no es sólo la letra –como diría Foucault–, su legado es también una audiología, su presencia y su manera de construir su lazo con el psicoanálisis, que nos recuerda su presencia viva esa noche con su público.
Ariel Dilon, en Los imprescindibles. Una lista infinita, intenta nombrar los libros que habitamos —incluso sin saberlo— ayer, hoy y mañana. Pero antes de la irreversibilidad del acto que está por ejercer, necesita aclarar:
“La pluma, me digo, es de la estirpe del cálamo: la escritura es incisión, y toda elección, un corte. De allí la violencia de la pregunta por diez imprescindibles: una llamada a convertirse en juez y en verdugo de mis propias prendas de amor”.
Nosotras, al igual que Dilon, estamos conscientes de la arbitrariedad de elegir un texto sobre otro. Lamentamos la reciente pérdida de Jean Allouch, cuyo trabajo Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca (aquel libro, aún sin traducir al español, con el que llegó a Costa Rica, en ese entonces) seguramente forma parte de la lista de imprescindibles de muchos. Y, en este contexto y bajo estas consideraciones, es que invitamos a explorar las intertextualidades y referencias externas a los psicoanálisis presentes en su obra que, desde la filosofía, teoría queer, la erótica contemporánea, el arte y la literatura ofrecen una contramirada a la perspectiva psicopatologizante y profesionalizante de la locura.
Seguir el recorrido de J. Allouch —hacia, por, desde y fuera de Lacan— es una tarea pendiente: un desafío para emprender su lectura, quizá una coincidencia en los tránsitos del deseo. Requiere un trabajo personal y colectivo, comparable a la persistencia de una gota de agua en la estalactita, entre otras cosas para hacer visible el modo en que Lacan abandonó a Freud sin dejar de retomarlo, y el modo en que también Allouch —con el ahínco de un obrero en su propia casa— dejó a Lacan para emprender su quehacer de psicoanalista, lector y escritor.
Los diversos modos de construir la huella dan cuenta de lo que ha suscitado esta conferencia en cada quien. La cosecha que llegó a nuestras manos, gracias a los y las invitadas a sumarse a esta siembra desde sus huellas, ha redundado en un recorrido variopinto que deja dicho que volver a lo que podríamos llamar ahora la obra de Allouch (seminarios, conferencias, videos, coloquios, libros, etc.), también requiere de la invención de un puente entre el francés —su lengua de escritura— y sus traducciones.
Jean Allouch articuló un estilo y un quehacer en donde Latinoamérica siempre estuvo presente, cuyo porvenir siempre era el libro del que desde antes nos sentíamos sentir ya un poco parte, por el modo en que construía, con otros, lo que sostenía como autor. La ausencia de su voz, su palabra escrita y la transformación ontológica de su presencia actual son la escena de fondo que se activa en quienes no sólo lo leen, sino que tratan de atravesar su brecha.
Invitamos a quienes anden estos trabajos a encontrar también aquí sus propias huellas compartimentadas entre la lectura y la escritura. Leer es siempre volver al porvenir, pues eso que se ofrece a la lectura, siempre vuelve desprendido de la escena que lo gestó.
Agradecemos a cada una de las personas, autores y editores, que hicieron posible esta publicación y, por supuesto, a quien se suma sin que lo reconozcamos, pero que pasará a ser parte y arte de sus efectos.
Ginnette Barrantes, Costa Rica y Helga Fernández, Argentina
*https://wordpress.com/post/enelmargen.com/13152
- Conferencia de Jean Allouch: “Enséñame a dejar atrás mi locura” (Costa Rica, 1995). In$cribir el psicoanálisis. Año 3. Nro 5. Enero-Julio. Costa Rica, 1996. Asociación Costarricense para la Investigación y el Estudio del Psicoanálisis (ACIEPs).