Presentación de la Colección de Plaquetas: Trazas de lo sensible. Por Valeria González

Foto: Valeria González

Cuidado editorial: Agostina Taruschio

El día 23 de noviembre, en la librería La libre de San Telmo, se realizó una presentación performática y sonora de la nueva colección de plaquetas Trazas de lo sensible. Valeria Gonzalez, integrante de la delegación editorial, estuvo a cargo de las palabras de apertura. A continuación, compartimos el texto que dio inicio a la presentación.


Gracias por acompañarnos para bienvenir a estas tres plaquetas. Para quienes no saben, las plaquetas, formato editorial propuesto por Helga Fernández, directora de la revista En el Margen revista de psicoanálisis, son una publicación de formato pequeño y junto con el fanzine constituyen, o al menos me gusta pensarlos así, una alternativa de publicación que inventa una fisura en la muralla compacta de los monopolios editoriales y por ende de la palabra, que hacen de la escritura sólo una cuestión de venta y élite.

Hoy vamos a presentar:   

Lo sonoro, tierra natal: de Marisa Rosso y Leticia Gambina. Contratapa escrita por Helga Fernández

Hacer lugar a lo que no tiene lugar. Notas para pensar una clínica del arrasamiento de Agostina Taruschio Contratapa escrita por Viviana Garaventa

Al amparo de la ficción. Respuesta po/ética de la praxis del psicoanálisis. De Viviana Garaventa Contratapa escrita por Amanda Nicosia

En un inicio, los tres textos no fueron escritos con este diálogo como horizonte. Fue el gesto editor de Helga Fernández, el que los puso en conversación para esta colección. Cercanía que luego llamamos Trazas de lo sensible. Los textos que componen esta colección pueden leerse individualmente o en diálogo.

La dirección de estas plaquetas es de Mariana Castielli y Marisa Rosso. 

Edición de plaquetas: Mariana Castielli, Marisa Rosso, Viviana Garaventa, Agostina Taruschio y quien les habla, Valeria González.

Queremos agradecer a los dibujantes José Ignacio Cremona y Carolina Andrea Kogan por acompañarnos en leer con su arte aquello que los textos transmiten.

A Julieta Valle por el diseño y la maquetación. A Sebastián González que generosamente maquetó los programas que hoy recibieron en la entrada. 

Agradecer también a Juliana Kaiser que sumará su lectura musical. Y a la gente de la librería La Libre por la hospitalidad con la que ofrecen su espacio y nos reciben.

Y también queremos agradecer a Ornella Ailén Carrau, y Julián Dicagno (estudiantes de “no sé qué” según ellos, Artes dramáticas en la UNA, Universidad Nacional de Arte, Universidad Pública) y Lorena Etcheverry, Psicoanalista y amiga que serán parte de esta presentación performática, que en breve explicaré de qué modo. 

Antes quiero contarles dos cosas. 

En primer lugar, que estos textos no fueron escritos originalmente con el horizonte de este diálogo que inaugura la colección. 

Trazas de lo sensible es lo que surge cuando se los lee en ese secreto murmullo que es la lectura en serie de las tres plaquetas. Una lectura que escribe algo que estos textos hacen pasar y no puede ser atrapado plenamente por las palabras. 

Así, tenemos el texto de Agostina Taruschio Hacer lugar a lo que no tiene lugar. Verán elevada a cita inaugural la frase “no sabemos qué hacer frente a tanto desamparo” pronunciada por una colega de hospital de la autora. Este texto, entonces, es fruto de quien decide escuchar, no sólo la gravedad de la expulsión de los pacientes que frecuentan el hospital público, que la autora nombra “vidas al ras” sino escuchar a los colegas, trabajadores de la salud mental, que también soportan sin retirar la escucha, los embates de políticas de un gobierno estaticida. Esa expresión, no sabemos qué hacer frente a tanto desamparo, testimonio del dolor y la segunda intemperie, logra, bajo la pluma de Agostina volverse epígrafe de una escritura que nomina y presenta batalla discursiva para no espejar el despojo. Es una escritura que escucha. 

Luego Al amparo de la ficción de Viviana Garaventa que es un manifiesto para atesorar sobre la eficacia real de la ficción y la invitación para quienes trabajan con niños en situaciones de gravedad dentro del hospital a no renunciar, en nombre de una errada mirada sobre “que es la realidad” y la pretensión de posicionarse como quien sabe qué necesita un niño en esas condiciones, a incluirlos y ofrecerles el amparo de las ficciones que abrigan la intemperie de lo grave. Y restituye esa suavidad que es la escena ficcional, permitiendo por un instante el olvido de la nuda vida, como mero asistir en la sobrevivencia. 

Finalmente, Lo sonoro, tierra natal de Marisa Rosso y Leticia Gambina. Que no sólo rescatan la dimensión política de las sensaciones, sino que recorriendo una multitud de testimonios de nietos restituidos que fueron apropiados ilegalmente como botín de guerra por la última dictadura militar en nuestro país, van rastreando esa dimensión de las trazas sonoras incluso desde la gestación, que en algún momento y por la insistencia y perseverancia de estos repiqueteos sonoros y también de gran parte de la sociedad que pone en acto el deseo de encontrarlos, pueden ser entramadas en una cadena narrativa. Invitan a escuchar con esa disposición lo que no es materia significante pero ha dejado una huella de percepción que a veces retorna sin que el sujeto pueda entender de qué se trata pero que se siente irremediablemente concernido. 

Me gusta nombrar esta colección que hacen los tres textos como “cartas a la época” porque es una operación discursiva que en este contexto de destrucción de casi todo, adquiere la potencia de hacer que urja lo que urge: lo sensible y su traza, lo sensible que inventa en su traza la superficie de escritura, lo sensible como aquello imposible de arrebatar y una escucha que persiste en no desentenderse de lo público, esa común potencia de la fragilidad, hoy tan atacada y por lo mismo reinventada.

Como cartas a la época, estas Trazas de lo sensible, son letras que dialogan y en su conversación componen otra textualidad, inventan y donan un resguardo y tal vez por eso, en su materialidad, les nacimos un estuche para que las cobije. 

Como hacen las autoras, cuatro mujeres, que recuperan la potencia de lo frágil, trenzando ficciones como perlas y sosteniendo un lugar donde el deseo del analista no fugue para guarecerse bajo protocolos que vuelven a expulsar las vidas arrasadas.

En segundo lugar y, por último, contarles que hemos pensado una manera distinta a las habituales para presentar un texto publicado. O más bien, que la forma elegida para presentar sea también un modo de la lectura. En esta ocasión el formato consiste en dejar que los textos hablen en distintas voces a las que les prestaremos nuestros cuerpos y que iremos entramando en una nueva escritura confeccionada exclusivamente de fragmentos, citas literales de los escritos que hoy bienvenimos. 

Es una apuesta performática (o radioteatro) y estas palabras auspician como invitación hacia ustedes para constituir un contrato ficcional que sólo entonces podrá volverse escena.

Ojalá con esta presentación performática, logremos hacer pasar esta potencia inter-escritural que tanto conmueve. Si no, que dios y la patria nos lo demanden…

(Para obtener las plaquetas, escribir a enelmargenrevista@gmail.com)


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