Entrevista a Sigmund Freud. Las neurosis, enfermedades de época[*]


La Revista Internacional de Historia del Psicoanálisis, fundada y dirigida por Alain de Mijolla, fue quien recuperó esta entrevista aparecida el 14 de agosto de 1933 (Neue Freie Presse, n° 24397, p.21) bajo el mismo título que hoy la re-publicamos. 

La entrevista esta firmada “N.B.”, por lo que lamentablemente no  podemos saber quien la llevó a cabo. 

En el margen considera que al interés que la entrevista tiene en sí misma se le añade el hecho de que Freud no acordó muchas entrevistas a lo largo de su vida. Conocemos la entrevista que mantuvo con George Silvester Viereck, en 1926, ya publicada por esta revista y, también la que llevó a cabo André Breton.

Violeta Atadía, edición.


Aquel que tiene el honor de entrevistar al Prof. Dr. Freud está fascinado por la extrema tensión intelectual, por la formidable concentración que emanan de este gran sabio que el mundo venera como el inmortal fundador y maestro del psicoanálisis.

Pregunta: ¿En qué consisten las conquistas y posibilidades inmediatas del psicoanálisis?, le pregunté a Sigmund Freud.
Sigmund Freud: “En la terapia de las neurosis y de ciertas psicosis, en ciertos casos de modificación fundamental del carácter, e incluso en ciertas formas de clivajes de conciencia Bewutseinspaltung (esquizofrenia)”, responde Freud, “los éxitos del psicoanálisis son indiscutibles.” Pero sobre todo la impregnación progresiva de la conciencia por el psicoanálisis tiene una importancia fundamental. Se pueden curar tanto problemas psíquicos como disfunciones orgánicas partiendo de los síntomas. Porque todas las manifestaciones del individuo, por ínfimas a incoherentes que parezcan, son síntomas determinados por las causas de su estado y de su enfermedad psíquica.

Pregunta: ¿El psicoanálisis no ha ampliado el campo de las leyes del determinismo hasta las modificaciones más finas de la existencia?
Sigmund Freud: En psicoanálisis se trata menos de explicar el sueño en sí mismo que de desenmascararlo como síntoma y de formar un diagnóstico gracias al sueño. Como es sabido; el enfermo encuentra en el transcurso del análisis la vía que lo reconduce hacia sí mismo.

Se trata de conocer las causas reales de nuestros conflictos, pero también las de los conflictos entre comunidades y pueblos.

Pregunta: Teniendo en cuenta la duración y el costo de un tratamiento, ¿no se podría decir que un muy escaso número de enfermos puede acceder al beneficio de un tratamiento psicoanalítico?
Sigmund Freud: Ciertamente, hay numerosos límites del tratamiento psicoanalítico. Primero que nada las alteraciones orgánicas, pero también el límite de edad, ya que el psiquismo de un hombre que ha pasado sus cincuenta años deviene relativamente coriáceo. En ese caso el material psíquico acumulado a explorar es demasiado para ser abarcado. El tratamiento es, entonces, desde un cierto punto de vista proporcional a la edad; y el problema deviene, con los años, casi insoluble.

La enfermedad como medio de autodefensa
Pregunta: ¿Y la aplastante mayoría de enfermos, los pobres?
Sigmund Freud: Con respecto a los pobres -es realmente triste y espero que no se quiera interpretar mi comentario como cínico -, para los pobres las neurosis no significan solamente una enfermedad, sino también uno de los elementos de la autodefensa en la lucha por la existencia. Hemos tenido muchas veces la experiencia, cuando ejercíamos gratuitamente, de comprobar que los pobres no querían dejarse liberar de su sufrimiento hasta tanto no sobreviniera un cambio en su situación material. Y esto es muy comprensible, ya que deben frecuentemente a su enfermedad ciertas consideraciones que no podrían esperar, en su posición social, de estar sanos. Todos nuestros esfuerzos se dirigen a adquirir y ampliar conocimientos sobre las funciones psíquicas estandarizadas y a preservar, gracias a una profilaxis generalizada, la constitución desde la infancia de los impulsos y fobias reprimidas.
Higiene mental

Pregunta: ¿No hay un cierto peligro de perturbar el desarrollo normal del niño con esta profilaxis?
Sigmund Freud: Una higiene mental que sepa prevenir es, sobre todo durante estos años de crecimiento, tan saludable como la higiene corporal. Incluso en el caso del tratamiento de un niño tan neurótico como Juanito, que he descrito en detalle, la intervención psicoanalítica ha ejercido una influencia favorable sobre su desarrollo psíquico, sin dejar marcas visibles en su recuerdo. Pude convencerme de ello cuando reencontré a Juanito a sus diecinueve años, catorce años más tarde.

Pregunta: ¿Cómo se evita lo arbitrario en la interpretación de recuerdos, asociaciones de ideas, sueños, y de manera general, en todo el tratamiento psicoanalítico?
Sigmund Freud: Las variantes de las formas de manifestación que puede tomar un impulso reprimido en figuras libidinales son infinitas, y las sublimaciones de este impulso engloban, por así decir, la totalidad de las aspiraciones humanas. Se trata para nosotros, como en el caso del sueño, menos de una explicación de una dogmática casuística que de tratar síntomas. El método psicoanalítico es esencialmente dinámico; tenemos en cuenta la gran fineza, de las metamorfosis ininterrumpidas de la libido. De allí resulta el problema candente que yo llamo “transferencia”. Una represión de los impulsos cuyo origen el análisis todavía no pudo aclarar. Se trata de efectos siempre prontos a adaptarse, a transformarse según las circunstancias y, en el caso del tratamiento psicoanalítico, a transferirse sobre el médico. La complejidad y la variabilidad de estos factores imponen al médico la necesidad de un control extremadamente estricto de sus investigaciones, en las que lo arbitrario se toma en cuenta.

Pregunta: ¿En qué medida contribuye la crisis mundial al desarrollo de las neurosis, a esta “angustia sexual” frecuentemente evocada?
Sigmund Freud: No soy el autor de esa expresión, que se ha transformado en un slogan que generalmente se atribuye al psicoanálisis. En mi opinión, la “angustia sexual” se atenuó en nuestro continente gracias a la mayor libertad de hábitos desde la guerra. Pero si por un lado hay menos neurosis suscitadas por la represión de los instintos, se constata por otro un recrudecimiento de las neurosis de todo tipo, causadas por la licencia de los instintos. La aspiración de las masas decepcionadas y desanimadas a lo desconocido, a la “aventura” explica muy bien estas neurosis. El psicoanálisis aporta tanta claridad saludable corno la elucidación de ciertas leyes económicas. Vuelve capaces a los hombres que sufren de una mayor resistencia al develarles las causas objetivas de su situación, conteniendo de este modo el miedo torturante de un golpe de suerte o de una “mala suerte” personal.

Un comentario en “Entrevista a Sigmund Freud. Las neurosis, enfermedades de época[*]

  1. Cuerpo sano en mente sana, corolario de una vida dedicada a la sanidad social del mundo globalizado, hace cierta referencia a las leyes del materialismo historico, aporte de otro gran cientifico como lo ha sido Marx.

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