En Schreber, ¿el Otro es un aquél?, por Mara Musolino#.

El 20 de mayo  tuvo lugar en Mayéutica, Institución psicoanalítica, una presentación del grupo de trabajo que lleva a cado su recorrido bajo el nombre, Transferencia en las psicosis. Uno de los  grupos inscriptos en el marco de Convergencia, Movimiento Lacaniano por el Psicoanálisis Freudiano e integrado por Clarisa Canda (EFBA), Graciela Corrao (EFBA), Helga Fernández (EFA), Mara Musolino (Mayéutica-Institución Psicoanalítica), Fernanda Restivo (EFBA), Silvana Tagliaferro (Escuela Freud-Lacan de La Plata) y Adriana Zanon (EPSF-Ros).

En el margen, revista de psicoanálisis,  tiene la alegría de que éste sea el primer artículo que se publicará, de los siete que se pusieron en común en esa oportunidad en función del trabajo que el grupo viene llevando a cabo desde que se constituyó en tanto tal. La presentación en cuestión se llamó Volver al Futuro o leer a Daniel Paul Schreber y estuvo motivada por una reseña, de Helga Fernández, del libro escrito por Schreber, Memorias de un Neurópata.

Agradecemos muy especialmente a Mara Musolino por su elaboración.

Equipo editorial.

                                                    

 

Nuestro Volver al futuro comenzará con la búsqueda del sujeto del deseo en la escritura de Schreber. Para eso localizaremos el Otro, el lugar del significante o material del lenguaje donde pensamos que se constituye (SIII, 30-11-55). ¿En Schreber, el Otro es Aquél hombre que les sigue interesando a los rayos y por eso lo tiranizan?.  ¿Qué estructura tendrá en el delirio?

Freud encuentra una connotación subjetiva de lo inconsciente reconocido, cuando el delirio se despliega alrededor del poder de creación atribuido a las palabras. Los rayos divinos son la hipóstasis, es decir, la sustancia concreta de las palabras[1]. Vamos a repasar tal connotación subjetiva.

 

El Otro es el lugar de la memoria o inconsciente descubierto por Freud

Lacan considera al Otro el lugar de la memoria que es lo inconsciente y el único lugar de donde el Nombre del Padre puede advenir al sujeto. Reconoce que, en las psicosis, también es el lugar donde nunca ha estado. En este punto, ¿cómo y que acontecimientos ocurren cuando sea llamado o evocado por Un Padre, en busca de significancia o sentido?.

 Lo explica diferenciando las psicosis por un accidente en este registro. El mismo consiste, en no poder reconocer el Nombre del Padre en el lugar del Otro y en la metáfora paterna. He aquí dónde planteamos el Volver al futuro del sujeto Schreber. Leamos cómo lo escribe (cap. XXII, pág. 283 Ed. Petrel, 1978, pág. 286, 1ª.edición original Oswald Mutze, Leipzig, 1903):

“Qué va a ocurrir con esta maldita historia?”, “Y qué va a ser de mí?”. “No es necesario que aquél*?, entiéndase, ¿Qué aquél* diga o piense?. Tal es el tipo de preguntas con que los rayos me hostigan sin cesar, enviándolas a retumbar en mi cabeza incansablemente, no siendo jamás el reflejo de mis propios pensamientos sino más bien el fruto de su falsificación.

En la nota 109, a pie de la misma pág., dice: *Aquélderjenige (weiter entfernt: más distante, alejado)-, con esta fórmula se trata evidentemente siempre de mí, como en muchas otras del mismo tipo. Tal vez habría que completarla: “Aquél hombre sólo nos sigue interesando a nosotros (los rayos)”. Que (los rayos) afecten ignorar mi nombre, me parece algo deliberado que responde a su ilusión, la que no abandonan –el momento tan esperado que de una vez por todas tendría que llegar- de que yo haya perdido toda conciencia de mi propia identidad”.

 

Consecuencias del accidente: no reconocer el Nombre del Padre en el lugar del Otro y en la metáfafora paterna.

 Con sus Memorias[2], Schreber intenta mostrar las coordenadas desde donde se le plantea su propia existencia.  Las consecuencias del accidente –perturbacion de sucesos y volver al futuro-, en el llamado o evocación del Nombre del Padre en el Otro, hacen de un Aquél su lugar.  

Una vez alterados los sucesos ocurridos por la forclusión del Nombre del Padre en el Otro, debe volver al futuro para asegurarla cada vez que se encuentra llegando a ser Un Padre. Un Padre no es ninguna persona o genitor sino ése lugar de autoridad, prestigio y respeto que no puede significar en el Otro sino tan sólo en el Aquél oportuno. Veremos que no siempre tiene la misma estructura porque en el Otro responde un puro y simple agujero que, por carencia de efecto metafórico, provoca otro en el lugar de la significación fálica.

La significación que concierne al sujeto, es rechazada. Mas, su surgimiento en las hablas que se le imponen determina la invasión psicótica, 11-1-56. Este es el daño del que Daniel Paul puede dar cuenta en parte.

Los rayos, las palabras o hablas tiranas, lo hacen sujeto del deseo en su palabra escrita. Pero ésta ¿lo subjetiviza?, se pregunta Clarisa Canda.  Recordemos que su palabra le concierne, pero entraña una exclusión del gran Otro. Entonces el circuito del deseo se cierra sobre los pequeños otros o sobre aquél que está frente a él y le habla. En él resuena su mensaje y él mismo. Pues, en tanto yo, es siempre otro y habla por alusión. A causa de ello, el Otro es:

 

– Aquel, gran Otro alejado, más distante de su persona.

Así, es Aquél Profesor Flechsig de la Carta Abierta, cuyo nombre desempeña el rol principal cuando los nervios tomados de su sistema nervioso se convirtieron en almas examinadas.

Pero también es Aquél ‘nadie’, contra quien no tiene resentimientos personales cuando se propone ampliar el conocimiento de la verdad en el campo religioso. O Aquél Dios que es solamente nervios (¿significantes?). Nervios y no cuerpo, por lo que estaría emparentado con el alma humana

 

– Un aquél, él mismo.

La estructura del Aquél que es llamado en oposición simbólica al sujeto, ¿es el ‘señor consejero’ que es él mismo en el sueño  de la Entmannung?. Aquél de su deshominización que no es eviración sino emasculación por la transformación o empuje a la mujer soñado … (18).

Aunque no tiene la misma estructura, Aquél es él mismo –en el otro que yo soy- que se pasó varios años esperando el asentimiento, para proceder por fin a la transformación en mujer. En especial, en el período en que creyó que el género humano había desaparecido de la superficie de la tierra.

 

– El Otro es un Aquél cuya imagen otra lo persigue, cuado su palabra le concierne

Estando pues verdaderamente excluido el Otro, lo que concierne al sujeto es dicho realmente por el pequeño otro, por sombras de otro, tendiente a lo irreal (SIII, 7-12-55). Es su Eterna Majestad –el que dirigía la purificación o examen durante la cual las almas aprendían el lenguaje que Dios habla o lengua fundamental .

 También es Aquél Daniel Fürchtegott Flechsig cuya familia es antagónica de la familia Schreber. Quien, en el cap IV, 52, relata la causa de sus dos enfermedades como agotamiento intelectual -candidatura al Reichstag, cámara diputados, 1884. Se cura en 1885, cuando era presidente del Tribunal del Land en Chemintz y recae en 1893 al asumir la Presidencia Senado.

 ¿Cuál será la estructura de ese ser fantasmático que le habla?

De estos Aquél, hay otro significante del que no tiene ni encuentra representación (el S(Ⱥ) quien podría distinguir el sujeto, el que habla y el otro con el que está preso en la relación imaginaria. De él dan cuenta las voces que le hablan para informarle acerca del proceso que se está produciendo.

No es él quien ha inventado la expresión, por ejemplo, vestíbulos del cielo. Aquél del que no quiere saber nada en el sentido de la castración, construyó el futuro de lo que habrá sido su deseo, antes de lo que Schreber mismo está llegando a ser en su historia[3].

 


[1] J. Lacan, De una cuestión preliminar… , E II

[2] J. Lacan, Presentación Memorias de un neurópata, pág. 231. Otro escritos

[3] J. Lacan, Función y campo de la palabra, Escritos I


mara# Mara Musolino, psicoanalista. Miembro Analista y Presidente de Mayéutica, Institución Psicoanalítica.  Autora de: El cuerpo y la enfermedad. Libro I y II – El fantasma desde el psicoanálisis con niños, Hacia una praxis de lo Real: de lo inconsciente a la una-equivocación. De la voz al logos, la carne se hace verbo. El Nombre del Padre -del matema al poema. Afecto y causación del sujeto, Libro I y II. Hacia una praxis de lo Real: el fantasma desde el psicoanálisis con niños. Y otros.  –mrbmusolino@gmail.com

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