Conjugar el verbo leer II.

Convocan: En el margen, editora; Helga Fernández y En el margen, revista.


¿Yo leo?

¿Vos leés?

¿Tú lees?

¿Él lee?

¿Ella lee?

¿Nosotros leemos?

¿Vosotros leéis?

¿Ellos leen?

El hecho de que la lectura se practique en cierta clase de soledad, ¿es sinónimo de que se lea en la individualidad? ¿O, por el contrario, la práctica de lectura sólo se podría atribuir a un “sujeto supuesto a leer”, no coincidente con ningún pronombre personal, ni extra-personal? Parafraseando a Mallarmé cuando dice que el acto poético es la suspensión del yo, ¿en el acto de lectura se trata del mismo suspenso? ¿El enigma del acto de leer sería solidario del enigma de lo otro? ¿El otro es consustancial a la lectura? ¿Hay lectura sin otro?

La propuesta de este ciclo, Conjugar el verbo leer, es propiciar una cierta suspensión del yo a través de la lectura con otros. Otros que vos y yo. Otros que un yo recobrado en el «nosotros, los analistas», «nosotros, los escritores», «nosotros, los del teatro». Otros que un único texto. 

Invitamos a compartir su lectura y a seguir leyendo con otros que ellos mismos, a personas que provienen de distintos palos y ámbitos. Rehusándonos a que esta reunión sea llamada «psicoanálisis y literatura» o «psicoanálisis y teatro». Creemos que la diversidad surge en la fuerza de fricción, no obligada a partir ni a llegar a lo común desde la conjunción copulativa del «y».

La idea es leer un libro a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, sin, tras, según, sobre, bajo, versus, otros libros. Como puedo, de Macarena Trigo; El corazón del daño, de María Negroni; La insumisa, de Cristina Peri Rossi; La débil mental, de Ariana Harwicz, y Una madre es un piano triste, de María Malusardi. Esta serie, propuesta, no quita la posibilidad de que los invitados elijan uno u otro libro o, quizá, otros que no figuran en la lista. 

El ramillete de afinidades comparte la autobiografía, el relato de la infancia; el atravesamiento de lo histórico, político y cultural de una época en lo íntimo; el exilio; la relación con la madre, el padre y los hermanos, y, la escritura como instrumento de separación del cuerpo materno. 

Algunas preguntas iniciales: ¿Cómo se vuelve a la infancia? ¿Se rescata o se revive? ¿Se vuelve a entrar para terminar de salir? ¿Hay una memoria fija, inamovible de lo ocurrido? ¿Cómo se construye lo que aconteció? ¿Qué orienta la luz que posamos sobre el recuerdo —íntimo, nítido, intransferible— de las cosas? ¿Quién cuenta? ¿Cómo concatenar los restos, las esquirlas? ¿Qué hace sucesión, continuidad? ¿Existe un yo como figura estelar o ese ramillete de átomos rejuntados, al que le otorgamos la pretensión de la unidad, es sólo un reflejo? ¿Auto o heterobiografía? ¿Qué es una madre? ¿Repelemos y erotizamos su cuerpo? ¿Madre e hija: un monstruo de dos cabezas? ¿Inconmensurable, ilocalizable cuerpo materno? ¿Existe la épica femenina? ¿La voz femenina vaga en un nomadismo interior? ¿Es el exceso un ritmo? ¿Y la desmesura, lo que descoloca los significados, lo que explota la sintaxis? ¿Cuál es la temporalidad de la escritura? ¿Vida y obra, una separación artificial?

Ojalá que el contrataste entre uno y otro texto, entre un lector y otro, y entre un modo de lectura y otro sean propicios para conjugar el leer. 

Calendario: 

14 de octubre, Ever Román. 

28 de octubre, Mariana Mazover.

11 de noviembre, Victoria Larrosa.

25 de noviembre, José Assandri. 

Horario: 14:15 a 15:45 hs. (Argentina y Uruguay); 11:15 a 12:45 hs. (México y Costa Rica) 

Para participar solitar link de la reunión, por Meet, a enelmargenpapel@gmail.com

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