Presentación de pacientes, Jacques Lacan. “Una psicosis lacaniana” .


Durante treinta años Lacan acudió al hospital de Saint Anne, dos veces por semana, para encontrarse con un paciente y un auditorio de alumnos.

François Leguil cuenta lo que era la relación de Lacan con el hospital donde se desarrollaba esta práctica.

“Lo que describen quienes tenían la suerte de acoger al Dr. Lacan en el hospital está marcado, por una parte, por el recuerdo de su amabilidad, sus miramientos, su atención extrema para con los jóvenes médicos que le hablaban del caso que querían darle a conocer, por el recuerdo de su cuidado en manifestarles una gratitud que a todas luces les sorprendía, pues se sentían más bien en deuda con él, y por otra parte, observaban que Lacan iba al hospital no obligado, sino como si resultara obvio considerar que iba allí desde siempre […] indicaba casi el mantenimiento de una familiaridad con la cosa psiquiátrica bajo su aspecto cotidiano”.

La noción de “psicosis freudiana” es una broma que Lacan hizo en una escena  que vale la pena ser recordada. La anécdota es relatada por Marcel Czermak a propósito de un caso de automatismo mental que fue “seleccionado” para una presentación de pacientes coordinada por Lacan. Marcel Czermak evoca el siguiente episodio:

“No habiendo nunca encontrado casos de este tipo, no habiendo hallado referencia alguna en tratados y publicaciones, le hablé de esto a Georges Daumezon*, de quien yo era adjunto. Dispensándose de examinar al paciente, él había manifestado el habitual escepticismo irónico que le era caro, diciéndome: ‘Como usted es lacaniano, usted lo ha inducido. Todos sabemos que los pacientes hablan el lenguaje de su analista. Usted ha fabricado una psicosis lacaniana’”.  Y Marcel Czermak prosiguió en estos términos: “Yo estaba seguro de no haber sugerido absolutamente nada, la relectura de mis observaciones me lo prueba. Yo le había comentado a Lacan la observación de Daumezon […] Es así como al final de nuestra entrevista Lacan me dijo:‘Cuando se entra en detalles se ve que los trabajos clínicos escritos en los tratados clásicos, no agotan el tema. En una ocasión examiné a alguien, hace un mes y medio quizás, de quien se había dicho que padecía una psicosis freudiana. En este caso (Lacan se había vuelto hacia mí con una sonrisa) es una psicosis lacaniana… al fin realmente caracterizada’ […]. Desde entonces, el término “psicosis lacaniana”, que era una especie de broma, transita por todos lados sin que la mayoría tenga idea de su origen.”.

En el margen publica esta presentación que no hace más que evidenciarnos que al analista, o a aquel que cumple tal función, le conviene ir al ras de la estructura. Por lo que aquellos a los que escuchamos, más que portar nuestro nombre como calificativo de sus producciones delirantes, nos señalarán por dónde entrar al grano de verdad que portan.

Helga Fernández, edición.


Dr. Lacan: Siéntese, buen hombre. Usted ha encontrado aquí el más vivo interés. Quiero decir que nos hemos interesado verdaderamente en su caso. Ha hablado con sus psiquiatras. Se han aclarado varias cosas. Hábleme de usted. (Silencio del señor Primeau.) No veo por qué no darle la palabra; usted sabe muy bien lo que le ocurre.

Sr. Primeau: No logro discernirme.

Dr. Lacan: ¿No logra discernirse? Explíqueme lo que le pasa.

Sr. Primeau: Estoy un poco desunido respecto del lenguaje. Es una disyunción entre el sueño y la realidad. Hay una equivalencia entre dos… dos mundos en mi imaginación, y no una predominancia. Entre el mundo y la realidad-eso que se llama realidad-se produce una disyunción. Me encuentro constantemente al borde de que fluya lo imaginativo.

Dr. Lacan: Hábleme de su nombre. Porque Gérard Primeau no es…

Sr. Primeau: Sí, había descompuesto, antes de conocer a Raymond Roussel… Cuando tenía veinte años estudiaba matemáticas superiores… Luego, me interesé por los hechos físicos, y se hablaba mucho de estratos y subestratos intelectuales. El lenguaje podría presentar estratos y subestratos. Por ejemplo, descompuse mi nombre en Geai (grajo), un pájaro, Rare (raro), la rareza.

Dr. Lacan: Geai Rare…

Sr. Primeau: Prime Au (primero al). Había descompuesto, de un modo un tanto lúdico, había despedazado mi nombre para crear. Lo que tengo que decirle es… (silencio).

Dr. Lacan: Y después ¿qué más? ¿A qué llama usted “la palabra”-así me lo han contado-, la palabra impuesta?

Sr. Primeau: La palabra impuesta es una emergencia que se impone a mi intelecto y que no tiene ninguna significación corriente. Son frases que emergen, frases no reflexivas, que no son ya pensadas, sino que son como emergencias que expresan el inconsciente…

Dr. Lacan: Prosiga.

Sr. Primeau: …emergen como si yo fuese, no sé, manipulado… No soy manipulado, pero no logro explicarme. Tengo muchas dificultades para explicárselo. Tengo dificultad para discernir el problema, dificultad para discernir esta emergencia. No sé cómo viene, se impone a mi cerebro. Llega de golpe: Usted ha matado al pájaro azul. Es un “anarchic system”… frases que no tienen ninguna significación racional en el lenguaje banal y que se imponen en el cerebro, en el intelecto. También hay una especie de oscilación. Con el médico que se llama M.D. tengo una frase impuesta que dice: “M.D. es amable” y enseguida tengo una oscilación, con una reflexión que es mía, es una disyunción entre una frase impuesta y una frase mía, una frase reflexiva, y digo: “Pero yo estoy loco” Digo: “M.D. es amable” -frase impuesta-, “Pero yo estoy loco”-frase reflexiva.

Dr. Lacan: Déme otros ejemplos.

Sr. Primeau: El hecho es que, sobre todo, estoy muy acomplejado, muy agresivo a ratos. Con frecuencia, tengo tendencia…

Dr. Lacan: Y “agresivo”, ¿qué quiere decir?

Sr. Primeau: Lo he explicado.

Dr. Lacan: Usted no tiene pinta de agresivo.

Sr. Primeau: Cuando tengo un contacto sensible soy agresivo interiormente… No puedo decir más…

Dr. Lacan: Usted conseguirá decírmelo, decirme cómo sucede.

Sr. Primeau: Tiendo a compensar. Soy agresivo, no físicamente, sino interiormente. Tiendo a compensar en el nivel de las frases impuestas. Me expreso mal, me descubro en seguida… Tiendo a recuperar las frases impuestas, a hallar amable a todo el mundo, bello a todo el mundo… mientras que en otros momentos tengo frases agresivas impuestas…

Dr. Lacan: Tómese su tiempo, tómese su tiempo para orientarse.

Sr. Primeau: Hay varios niveles de voces.

Dr. Lacan: ¿Por qué las llama “voces”?

Sr. Primeau: Porque las oigo, las oigo interiormente.

Dr. Lacan: Sí.

Sr. Primeau: Así pues, soy agresivo, e internamente oigo a la gente por telepatía. A veces tengo frases emergentes que no tienen significado, como acabo de explicarle un poco.

Dr. Lacan: Déme un ejemplo.

Sr. Primeau: Me matará el pájaro azul. Es un “anarchic system” Es un “assastinat” político… que es la contracción entre assassinat (asesinato) y assistanat (asistentado), que evoca la noción de asesinato.

Dr. Lacan: Que evoca… Dígame: ¿no le asesinan a usted?
Sr. Primeau: No, no me asesinan. Voy a continuar con una especie de recuperación inconsciente. A veces, tengo frases emergentes, agresivas e insignificantes o, mejor dicho, no significantes en el lenguaje corriente, y otras veces tengo recuperaciones de esta agresividad. y tengo la tendencia a encontrar a todo el mundo amable bello, etcétera. Eso beatifica, canoniza a ciertas personas a las que llamo santas. Tengo una amiga que se llama Bárbara; de lo que resulta Santa Bárbara. Santa Bárbara es una frase emergente, pero yo estoy en una fase agresiva. Siempre tengo esta disyunción entre las dos, que se completan, según la influencia del tiempo, y que no son del mismo tipo; una es emergente y la otra es reflexiva.

Dr. Lacan: Sí. Entonces hablemos más precisamente si usted quiere, de las frases emergentes. ¿Desde cuándo emergen? No es una pregunta estúpida.

Sr. Primeau: No, no. Desde cuando hice… Me diagnosticaron un delirio paranoico en marzo de 1974.

Dr. Lacan: ¿Quién dijo eso, “delirio paranoico”?

Sr. Primeau: Un médico lo dijo entonces. Y esas frases emergentes…

Dr. Lacan: ¿Por qué se vuelve hacia ese señor?

Sr. Primeau: Sentí que se burlaba de mí.

Dr. Lacan: ¿Ha sentido una presencia burlesca? El no está en su campo…

Sr. Primeau: Oí un sonidos y sentí.

Dr. Lacan: No se burla de usted. Lo conozco bien, seguramente no se burla de usted; al contrario, todo esto le interesa. Es eso, el ruido que ha hecho.

Sr. Primeau: La impresión de comprensión intelectual de su parte…

Dr. Lacan: Sí, también lo pienso, es más bien su estilo. Le digo que le conozco. Por otro lado, conozco a todas las personas que están aquí. No las hubiéramos hecho venir si yo no tuviera una confianza absoluta en ellos. Bien, continúe…

Sr. Primeau: Por otra parte, pienso que la palabra (la parole) puede ser la fuerza del mundo, de las palabras (des mots).

Dr. Lacan: Ciertamente, veamos. Hace un instante usted emitió su doctrina. Y en efecto, es un buen embrollo esta historia de…

Sr. Primeau: Es un lenguaje muy simple que uso en la vida cotidiana, y por otra parte hay un lenguaje de influencia imaginativa, en el que hago una disyunción de lo real, las personas que me rodean. Es eso lo importante. Mi imaginación crea otro mundo, un mundo que tendría un sentido equivalente al mundo llamado real, pero que estaría completamente desunido. Los dos mundos estarían completamente desunidos. Por otro lado, estas frases impuestas, en la medida en que emergen para agredir, a veces, a la persona, son puentes entre el mundo imaginativo y el mundo llamado real.

Dr. Lacan: Sí, pero en fin, está el hecho de que usted los mantiene perfectamente diferenciados.

Sr. Primeau: Sí, los mantengo perfectamente diferenciados pero el lenguaje, el fluir de la imaginación, no es del mismo orden intelectual o espiritual que lo que digo. Es una especie de sueño, una especie de sueño despierto, un sueño permanente.

Dr. Lacan: Sí.

Sr. Primeau: No creo que invente. Está desunido, pero esto no tiene ningún… No logro… Respondiéndole tengo miedo a equivocarme .

Dr. Lacan: ¿Cree haberse equivocado al responder?

Sr. Primeau: No me he equivocado. Cualquier palabra es fuerza de ley, toda palabra es significante, pero aparentemente, a primera vista, no tienen un sentido puramente racional.

Dr. Lacan: ¿De dónde ha tomado usted este término: “Toda palabra es significante”?

Sr. Primeau: Es una reflexión personal.

Dr. Lacan: Exacto.

Sr. Primeau: Tengo conciencia de este mundo desunidos no estoy seguro de tener conciencia de este mundo desunido.

Dr. Lacan: ¿No está seguro de…?

Sr. Primeau: No estoy seguro de tener conciencia de este mundo desunido. No sé si el…

Dr. Lacan: ¿Si el…?

Sr. Primeau: El sueño, el mundo construido por la imaginación, donde encuentro el centro de mí mismo, no tiene nada que ver con el mundo real, porque en mi mundo imaginativo, en el mundo que creo por la palabra, ocupo el centro. Tiendo a crear una especie de miniteatro, donde yo sería a la vez creador y director, mientras que en el mundo real sólo tengo una función de…

Dr. Lacan: Sí, ahí usted no es un geai rare, es tan cierto que…

Sr. Primeau: No, el geai rare está en el mundo imaginativo. El Gérard Primeau está en el mundo comúnmente llamado real, mientras que en el mundo imaginativo yo soy Geai Rare Prime Au. Es, quizás, a partir de mi palabra Prime: es el primero, el que codifica, que tiene fuerza. Había empleado un término en uno de mis poemas…

Dr. Lacan: ¿En uno de sus poemas?
Sr. Primeau: Era el centro solitario de un círculo solitario. No sé si eso ha sido dicho antes. Lo encontré cuando era bastante joven. Creo que ya lo había dicho Novalis.

Dr. Lacan: Exactamente.

Sr. Primeau: Soy el centro solitario, una especie de dios, de demiurgo de un círculo solitario, porque justamente este mundo está amurallado, y no logro hacerlo pasar a la realidad cotidiana. Todo el que se masturba… es decir, que se crea en el sueño interior-iba a decir “que se masturba”… (silencio).

Dr. Lacan: En definitiva, ¿qué piensa? Por lo que dice, parecería que tiene la sensación de que hay un sueño que funciona como tal, que usted, en definitiva, es la presa de un determinado sueño.

Sr. Primeau: Sí, más o menos eso. Una tendencia en la vida, además a… (silencio).

Dr. Lacan: Dígame.

Sr. Primeau: Estoy cansado. No estoy muy en forma, esta mañana, para hablar.

Dr. Lacan: ¿Y por qué diablos?

Sr. Primeau: Porque estaba un poco angustiado.

Dr. Lacan: Ha estado angustiado. ¿A qué nivel?

Sr. Primeau: No sé. Estoy angustiado. También la angustia es emergente. A veces está en relación con el hecho de encontrarse con una persona. Por otra parte, el hecho de encontrarme con usted, y…

Dr. Lacan: ¿Es angustiante hablar conmigo? ¿Acaso tiene la sensación de que yo no entiendo nada de todo este asunto suyo?

Sr. Primeau: No estoy seguro de que la entrevista pueda desbloquear ciertas cosas. Una vez tuve una angustia emergente que era puramente física, sin relación con un hecho social.

Dr. Lacan: Sí, el modo en el que yo me introduzco en este mundo…

Sr. Primeau: No… tenía miedo de usted porque estoy muy acomplejado. Usted es una personalidad bastante conocida. Tenía miedo de encontrarme con usted. Era muy simple, como angustia.

Dr. Lacan: Sí. ¿Y qué impresión le causan las personas que están aquí, que escuchan con tanto interés?

Sr. Primeau: Es oprimente. Es por esto que me da fatiga para hablar. Me siento angustiado y cansado, y esto bloquea mi tendencia a…

Dr. Lacan: ¿Con quién habló en 1974?

Sr. Primeau: Con el doctor G.

Dr. Lacan: ¿No fue G. el primer psiquiatra con el que habló?

Sr. Primeau: Sí, fue el primero. Vi al profesor H, a los quince años.

Dr. Lacan: ¿Quién le condujo a él?

Sr. Primeau: Mis padres. Tenía problemas de oposición a mis padres.

Dr. Lacan: ¿Es usted hijo único?

Sr. Primeau: Sí, soy hijo único.

Dr. Lacan: ¿Qué hace su padre?

Sr. Primeau: Visitador médico.

Dr. Lacan: ¿Qué tipo de trabajo es?

Sr. Primeau: Trabaja para un laboratorio farmacéutico. El trabajo consiste en ir a hablar con los médicos para presentar sus productos, es una especie de representante.

Dr. Lacan: ¿Trabaja para…?

Sr. Primeau: Para los laboratorios D.

Dr. Lacan: Y usted ¿ha seguido una orientación profesional? Hace poco me dijo que había hecho matemáticas superiores.

Sr. Primeau: Exacto, sí. En el liceo P.

Dr. Lacan: Hábleme un poco de sus estudios.

Sr. Primeau: ¿A qué nivel? Siempre he sido un alumno más bien perezoso. La naturaleza me había dotado… Siempre tenía tendencia a apoyarme en mi inteligencia más que en el trabajo. En matemáticas superiores lo dejé porque tuve…

Dr. Lacan: ¿Tuve…?

Sr. Primeau: Tuve un problema sentimental.

Dr. Lacan: ¿Tuvo un problema sentimental?

Sr. Primeau: Tuve preocupaciones por un problema sentimental. En noviembre había comenzado matemáticas superiores, luego me vine abajo a los dos meses a causa de un problema sentimental. Después, abandoné la matemática superior ya que entretanto tuve una depresión nerviosa.

Dr. Lacan: Usted tuvo una depresión nerviosa ligada a…

Sr. Primeau: A esa decepción sentimental.

Dr. Lacan: Esa decepción sentimental ¿en relación a quién?

Sr. Primeau: A una muchacha que había conocido en una colonia de vacaciones. Ambos éramos monitores.

Dr. Lacan: Sí. No veo por qué no decirme cómo se llamaba.

Sr. Primeau: Hélène Pigeon.

Dr. Lacan: Sí, era pues en 1967. ¿En qué punto se encontraba usted en su “escolaridad”? Es preciso llamarla así.

Sr. Primeau: Había tenido problemas porque era perezoso. Pero la pereza es una enfermedad. Ya estaba muy trastornado desde los quince años, y tenía palpitaciones afectivas a causa de mis relaciones tempestuosas con mis padres. Me ocurría que tenía lagunas de memoria.

Dr. Lacan: Habla de sus padres. Ya me ha situado un poco a su padre. ¿Y su madre?

Sr. Primeau: Fui criado por mi madre, porque mi padre, visitador médico, trabajaba en provincias. Mi madre era una mujer muy angustiada, muy silenciosa, y como yo mismo era muy retraído, muy, muy reservado, la cena era muy silenciosa, no había ningún contacto afectivo verdadero de parte de mi madre. Estaba angustiada, tenía un estado mental bastante contagioso… No es un virus, pero está en el ambiente. Entonces, fui criado por esta madre muy angustiada, hipersensible, que se peleaba muchas veces en escenas familiares con mi padre cuando regresaba los fines de semana. Había una atmósfera bastante tensa y angustiante. Creo que, por un fenómeno de ósmosis, yo también estaba muy angustiado.

Dr. Lacan: Cuando habla de fenómenos de ósmosis, ¿qué idea se hace de esta ósmosis, usted que sabe distinguir tan bien lo real…?

Sr. Primeau: ¿…de lo imaginario?

Dr. Lacan: Exacto, sí. ¿Entre qué y qué había ósmosis?

Sr. Primeau: Creo que, ante todo, hay una toma de conciencia entre lo que se llama lo real… se crea una tensión psicológica, una angustia en lo real, pero carnal, es decir en el cuerpo, y que, por ósmosis, pasa enseguida al espíritu… Porque tengo un problema es que no consigo… me siento un poco… Una vez le escribí una carta a mi psiquiatra…

Dr. Lacan: ¿A qué psiquiatra?

Sr. Primeau: Al doctor G. Desde hacía tiempo, hablaba de la escisión entre el cuerpo y el espíritu, y había una… Estaba obsesionado por… Yo le hablo de entonces, ahora ya no es válido… Llevé una especie de… (parece muy emocionado)… toda una noción de cuerpos eléctricos aparentemente empalmados, y que aparentemente se desunían. No lograba distinguir completamente en el nivel de esa situación cuerpo-espíritu.

Dr. Lacan: ¿”De entonces”, eso cuándo era?

Sr. Primeau: Tendría diecisiete o dieciocho años… Decía: ¿cuál es el momento en que el cuerpo entra en el espíritu, o el espíritu entra en el cuerpo? No sé. Estoy obsesionado por la… ¿Cómo?… por el cuerpo compuesto de células, de todo tipo de células nerviosas. ¿Cómo pasar de un hecho biológico a un hecho espiritual? ¿Cómo se realiza la división entre el cuerpo y el espíritu? En suma, ¿cómo el pensamiento tiene una interacción neuronal? ¿Cómo se formuló el pensamiento? ¿De qué modo, a partir de esta interacción neuronal con el cerebro, el pensamiento puede hacer emerger de estas interacciones neuronales, de estos desarrollos hormonales, de estos desarrollos neurovegetativos, etcétera? Se me había ocurrido…

Dr. Lacan: Pero usted sabe que no sabemos más que usted.

Sr. Primeau: Se me había ocurrido, en vista de que la biología tomaba sus ondas en el cerebro, se me ocurrió que el pensamiento, o la inteligencia, era una especie de onda, de proyección de onda hacia el exterior. No sé cómo estas ondas se proyectaban hacia el exterior, pero el lenguaje… Es en relación con el hecho que soy poeta, porque…

Dr. Lacan: Sí, no hay duda de que usted sea poeta.

Sr. Primeau: Intenté, al principio…

Dr. Lacan: ¿Tiene cosas escritas por usted?

Sr. Primeau: Sí, tengo cosas aquí.

Dr. Lacan: Tiene ¿dónde?

Sr. Primeau: En el Hospital. El doctor Z me había pedido que las trajera. En fin, querría continuar. Intenté, con la acción poética, encontrar un ritmo de oscilación, una música. Se me ha ocurrido que la palabra es la proyección de la inteligencia que se eleva hacia el exterior.

Dr. Lacan: La inteligencia, la palabra. ¿Es esto lo que usted llama la inteligencia, es el uso de la palabra?

Sr. Primeau: Pensaba que la inteligencia era una proyección ondulatoria hacia el exterior, como si… No estoy de acuerdo con usted cuando dice que la inteligencia es la palabra. Está la inteligencia intuitiva, que no se puede traducir por la palabra, y justamente yo soy muy intuitivo y me cansa logificar (à logifier)… No sé si es una palabra francesa, es una palabra que inventé. Lo que veo… Por momentos, se me ocurría decir, cuando discutía con alguien: “Veo”, pero no logro traducir racionalmente lo que veía. Son imágenes que pasan, y no logro…

Dr. Lacan: Hábleme un poco de esas imágenes que pasan.

Sr. Primeau: Es como un cine, lo que en medicina se llama “cine”. Parte a toda velocidad y no sabría formular estas imágenes, porque no consigo calificarlas.

Dr. Lacan: Intentemos, antes que nada, definir un poco mejor esto. ¿Qué relación hay, por ejemplo, entre estas imágenes y una cosa que yo sé-porque me lo han dicho-, que tiene un lugar relevante para usted? La idea de lo bello. ¿Es de estas imágenes que usted se hace su idea de la belleza?

Sr. Primeau: ¿A nivel del círculo solitario?

Dr. Lacan: Del círculo solitario, sí.

Sr. Primeau: Efectivamente, se trata de esto. Pero la idea de lo bello en el sueño es esencialmente una visión física.

Dr. Lacan: ¿Qué es bello, aparte de usted? Porque, ante todo, ¿usted piensa que es bello?

Sr. Primeau: Sí, pienso que soy bello.

Dr. Lacan: ¿Las personas con las que usted se relaciona son bellas?

Sr. Primeau: En un rostro yo busco su luminosidad, siempre esta proyección, un don luminoso; busco una belleza que irradia. Esto no es extraño al hecho de que diga que la inteligencia es una proyección de ondas. Busco gente que tenga una inteligencia sensible, esta irradiación del rostro que te pone en relación con esta inteligencia sensible.

Dr. Lacan: Hablemos de la persona por la que se preocupaba en 1967… Hélène. ¿Ella irradiaba?

Sr. Primeau: Sí, ella irradiaba. Bien, encontré otras…

Dr. Lacan: ¿Otras personas irradiantes?

Sr. Primeau: Otras personas irradiantes, tanto entre las mujeres como entre los hombres. Sexualmente, me enamoro tanto de una mujer como de un hombre. Hablaba de las relaciones físicas con los hombres. Era atraído únicamente a causa de esta irradiación a la vez intelectual y sensible.

Dr. Lacan: Entiendo muy bien lo que usted quiere decir. No estoy obligado a participar, pero entiendo lo que quiere decir. Pero, en fin, usted no tuvo que esperar diecisiete años para quedar conmovido así, sensiblemente, por la belleza. ¿Qué le llevó a…?

Sr. Primeau: Por un problema…
Dr. Lacan: Dígame.

Sr. Primeau: …de oposición a mis padres. Mi madre era muy silenciosa, pero mi padre, cuando regresaba los fines de semana… por problemas de educación, por problemas de la vida cotidiana, de la vida escolar o de la educación, con los consejos que me daba, yo era más bien refractario, bastante rebelde, ya muy independiente, y estaba irritado por los consejos que mi padre quería darme, como si yo tuviera la posibilidad de ir adelante por mi cuenta, sin recibir los consejos de mi padre. Fue entonces…

Dr. Lacan: ¿Qué le dijo a H.?

Sr. Primeau: Ya no me acuerdo.

Dr. Lacan: ¿Dijo usted que era un oposicionista?

Sr. Primeau: Ya no me acuerdo de qué dijo. Me hizo hablar y luego me hizo salir y habló con mi padre, no hizo el diagnóstico en mi presencia. Me pasó unos tests, desnudo. Estaba muy acomplejado desde el punto de vista sexual.

Dr. Lacan: La palabra “acomplejado”, para usted, significa… ¿Está especialmente centrada en, digamos, cosas sexuales? ¿Es esto lo que quiere decir? Ya ha usado cinco o seis veces la palabra “acomplejado”.

Sr. Primeau: No es sólo en lo sexual. También lo es a nivel relacional. Pero me es muy difícil expresarme, y tengo la impresión de ser, no rechazado, sino…

Dr. Lacan: “Sino”… ¿Por qué dice “no rechazado”? ¿Siente que es rechazado?

Sr. Primeau: Sí, tengo complejos por la palabra, complejos por la vida social. Es por miedo, una cierta angustia, un miedo a hablar de… Soy de efectos retardados, no soy rápido en la respuesta y tiendo a replegarme sobre mí mismo por este motivo. Me resulta muy difícil… A veces me paro, no logro… El hecho de que hace un momento haya tenido miedo de verle, era un complejo de inferioridad.

Dr. Lacan: ¿Se siente en estado de inferioridad ante mi presencia?

Sr. Primeau: He dicho “hace un momento”. Estoy acomplejado en las relaciones. Como usted es una personalidad muy conocida, eso me había angustiado.

Dr. Lacan: ¿Cómo sabe que soy una personalidad conocida?

Sr. Primeau: Intenté leer sus libros.

Dr. Lacan: ¿Ah, sí? ¿Lo intentó? (El señor Primeau sonríe.) Usted leyó. Está al alcance de todo el mundo.

Sr. Primeau: Ya no recuerdo más. Lo leí de muy joven, a los dieciocho años.

Dr. Lacan: ¿Leyó las cosas que yo había propuesto cuando tenía dieciocho años?
Sr. Primeau: Sí.

Dr. Lacan: Y eso ¿en qué año?

Sr. Primeau: En 1966.

Dr. Lacan: Acababa de ser publicado.

Sr. Primeau: No me acuerdo.

Dr. Lacan: En aquel entonces usted estaba…

Sr. Primeau: En la clínica C., para estudiantes. Lo vi en la biblioteca. Debía tener veinte años.

Dr. Lacan: ¿Qué le empujó a abrir alguna vez ese maldito libro?

Sr. Primeau: Fue bajo la influencia de un amigo que me había hablado de él… lo hojeé. Había muchos términos muy…

Dr. Lacan: ¿Muy qué?

Sr. Primeau: Muy complejos, y no podía seguir la lectura.

Dr. Lacan: Sí, es más bien por el hecho de que hay cosas últimamente que se encuentran en todas partes. ¿Le impresiona eso?

Sr. Primeau: Me gustó. No lo leí todo, simplemente lo recorrí por encima.

Dr. Lacan: Bien, sigamos entonces, intente volver atrás. Sucio asesinato político. ¿Por qué estos asesinatos?

Sr. Primeau: No, hay asistentado político y hay “assastinat”

Dr. Lacan: ¿Entre el “asistentado” y el “asesinato”, usted hace una diferencia, o bien todo es equívoco?

Sr. Primeau: Equívoco.

Dr. Lacan: ¿Es equívoco?

Sr. Primeau: No puedo…

Dr. Lacan: …distinguir el “asistentado” del “asesinato”? ¿Desde cuándo este embrollo, digamos, “sonoro”? Cuando las palabras -dejemos de lado la historia de su nombre, Prime Au Geai Rare-, esto tiene un cierto peso, el geai rare -pero- “asistentado” y “asesinato” se deslizan uno sobre otro. No se puede decir que aquí las palabras tengan su peso, porque “el sucio asesinato”…

Sr. Primeau: Su peso, en la medida en que no es reflexivo.

Dr. Lacan: ¿Es decir que usted no les añade su reflexión?

Sr. Primeau: No, emergen, llegan espontáneamente, a ráfagas, a veces espontáneamente.

Dr. Lacan: ¿A ráfagas?

Sr. Primeau: A ráfagas. Exactamente, pensaba, precisamente, que quizás había una relación racional, aunque no sea emergente, una relación entre sucio asesinato, sucio asistentado, y sucio “assistanat”. Pero luego, estas contracciones de palabras entre “asesinato” y “asistentado”… Me interesé? también, por las contracciones de las palabras. Por ejemplo, había conocido a Béatri Sarmeau, que es una cantante. La conocí al ir a escucharla al teatro V. Santa Beatriz es el 13 de febrero. Me acordé de esto mirando mi diccionario-no mi diccionario, mi calendario-y como ella me había pedido que volviera para escucharla, porque le había dicho cosas bastante bellas sobre su espectáculo, había escrito un deseo: “Del espacio en el que la leo, no se es Beatriz en fiesta” (ne s’est pas Béatrice en fête). Había escrito dixt, diez días: a la vez, el hecho de que eran diez días que habría podido desear, la distancia entre trece y veintitrés, diez, y la formulación, no lo había dicho (dit), porque es espacio de diez (dix) días pasó sin que hubiera una fiesta.

Dr. Lacan: En fiesta, ¿qué quiere decir? ¿Era esa la fiesta?

Sr. Primeau: Era la fiesta. En el deseo, sólo era esta palabra la que estaba contraída. Hay otra palabra como aplallado que es a la vez aplastado y estallado. Había escrito una poesía que llamaba Venurio, que es una contracción de Venus y Mercurio. Era una especie de elegía. Pero ahora no la tengo aquí, porque… Había también la palabra caer (choir) que escribía choixre, para expresar la noción de caída (chute) y la noción de elección (choix).

Dr. Lacan: ¿Y aparte de Hélène, para llamarla por su nombre, y el Venurio, que le “venurió”? Cuénteme eso.

Sr. Primeau: Entonces vino Claude Tours, a quien conocí en C.

Dr. Lacan: Cuénteme un poco más.

Sr. Primeau: También ella era poetisa. Trabajaba en el piano sola, a cuatro manos, bailaba, diseñaba.

Dr. Lacan: ¿También ella estaba iluminada?

Sr. Primeau: Cuando la conocí tenía su belleza. Estaba muy marcada por los medicamentos que tomaba. Su cara se había abotargado. Más tarde, seguí viéndola, después de su salida. Estaba delgada, tenía una belleza luminosa. Siempre me atraen esas bellezas. Estoy buscando una personalidad aquí en esta sala… Quizás esa señora… que lleva el fulard rojo, de ojos azules. Lástima que lleve maquillaje.

Dr. Lacan: Entonces ¿ella se parecía a esta señora?
Sr. Primeau: Se le parecía un poco, sí. Pero Claude no se maquillaba. Esa señora se ha puesto polvos.

Dr. Lacan: ¿Y a usted también se le ocurre alguna vez maquillarse?

Sr. Primeau: Sí, alguna vez. Se me ocurrió, sí (sonríe). Se me ocurrió a los diecinueve años, porque tenía la impresión… Estaba acomplejado sexualmente… Porque la naturaleza me había dotado de un falo muy pequeño.

Dr. Lacan: Hábleme un poco de eso.

Sr. Primeau: Tenía la impresión de que mi sexo se iba encogiendo, y de que me iba a convertir en una mujer.

Dr. Lacan: Sí.

Sr. Primeau: Tenía la impresión de que me iba a convertir en un transexual.

Dr. Lacan: ¿Un transexual?

Sr. Primeau: Es decir, a sufrir una mutación desde el punto de vista sexual.

Dr. Lacan: ¿Y eso qué quiere decir? ¿Ha tenido la sensación de que iba a convertirse en una mujer?

Sr. Primeau: Sí. Tenía determinados hábitos, me maquillaba, tenía esa impresión angustiante de encogimiento del sexo, y al mismo tiempo la voluntad de saber qué es una mujer, para intentar entrar en el mundo de una mujer, en la psicología de una mujer, y en la expresión intelectual, psicológica, de una mujer.

Dr. Lacan: Usted esperó… Es, con todo, una especie de esperanza .

Sr. Primeau: Era una esperanza y una experiencia.

Sr. Lacan: Es una experiencia… de que, no obstante, usted tiene un órgano masculino. ¿Sí o no?

Sr. Primeau: Sí.

Dr. Lacan: Bien, entonces, ¿en qué sentido dice que era una experiencia? Era más bien del orden de la esperanza. ¿En qué sentido sería una experiencia?

Sr. Primeau: Esperando que fuese experimental.1

Dr. Lacan: Es decir, que usted “esperaba experimentar”, para jugar de nuevo con las palabras. Pero la cosa se quedó en el estadio de la esperanza… En fin, ¿usted nunca sintió que era una mujer?

Sr. Primeau: No.
Dr. Lacan: ¿Sí o no?

Sr. Primeau: No. ¿Puede repetir la pregunta?

Dr. Lacan: Le he preguntado si usted había sentido que era una mujer.

Sr. Primeau. Psicológicamente, sí. Con esa especie de intuición de…

Dr. Lacan: Sí, excuse, de intuición. Porque las intuiciones son imágenes que pasan súbitamente, ¿se ha visto alguna vez mujer?

Sr. Primeau: No, me vi mujer en sueños, pero voy a intentar.. .

Dr. Lacan: Se vio mujer en sueños. ¿Que entiende por “sueño”?

Sr. Primeau: ¿Sueño? Sueño de noche.

Dr. Lacan: De todos modos usted debe darse cuenta de que no es la misma cosa, el sueño de noche…

Sr. Primeau: Y el sueño despierto.

Dr. Lacan: Y el sueño que usted mismo llama despierto y al cual, si le he entendido bien, vinculaba la palabra impuesta. Bien. Eso que le ocurre de noche, a saber esas imágenes que se ven cuando se está dormido ¿es de la misma naturaleza que las palabras impuestas? Estoy hablando en términos muy aproximativos pero quizá tenga usted sus propias ideas sobre esto.

Sr. Primeau: No, no hay ninguna relación.

Dr. Lacan: Entonces ¿por qué definía como sueños las palabras impuestas?

Sr. Primeau: Las palabras impuestas no son un sueño, usted no me ha entendido bien.

Dr. Lacan: Le pido disculpas. He escuchado muy bien cómo usted usaba la palabra “sueño” en relación a esto. Añadiendo también “despierto”, ha sido usted quien ha usado la palabra “sueño”. ¿Usted recuerda haber utilizado la palabra “sueño”?

Sr. Primeau: Sí, usé esa palabra, “sueño”, pero las frases impuestas están, por así decirlo, entre el círculo solitario y lo que agredo en la realidad. No sé qué forma parte del…

Dr. Lacan: Bien. ¿Entonces es este puente lo que agrede?

Sr. Primeau: Lo que agrede es el puente, sí.

Dr. Lacan: Entonces, esas palabras…

Sr. Primeau: No, son frases.

Dr. Lacan: Esas palabras que lo atraviesan, expresan su asesinato. Es más o menos lo que usted mismo dijo hace poco, por ejemplo: Quieren monarquizarme. Esto lo dice usted, pero es una palabra impuesta.

Sr. Primeau: Es una palabra impuesta.

Dr. Lacan: Bien. Esos que quieren monarquizarlo son personas a quienes usted insulta, usted los acusa de quererle monarquizar el intelecto. ¿Está de acuerdo?

Sr. Primeau: Sí, pero no sé si es…

Dr. Lacan: Una de dos, o las palabras surgen así, le invaden…

Sr. Primeau: Sí, me invaden.

Dr. Lacan: Sí.

Sr. Primeau: Me invaden, emergen, no son reflexivas.

Dr. Lacan: Sí. Entonces es una segunda persona quien reflexiona ahí y añade lo que usted añadía al reconocer que usted desempeñaba ese papel. ¿Está de acuerdo?

Sr. Primeau: Sí.

Dr. Lacan: ¿Qué añade, por ejemplo? ¿Quieren monarquizarme el intelecto?

Sr. Primeau: Nunca se me ha ocurrido añadir frases a esta frase, Quieren monarquizarme el intelecto. Pero la realeza no está vencida o está vencida. No sé si…

Dr. Lacan: Usted mismo hace la distinción entre la palabra impuesta y las reflexiones que añade y, en general-no es el único caso-, agrega un “pero”, como acaba de decir: “Pero la realeza está vencida”

Sr. Primeau: Quieren monarquizarme el intelecto, emergencia. Pero la realeza está vencida, es una reflexión.

Dr. Lacan: ¿Es decir, es suya, es de su propia invención?

Sr. Primeau: Sí, mientras que la emergencia se me impone. Me vienen así como una especie de pulsiones intelectuales, que nacen violentamente y que vienen a imponerse a mi intelecto.

Dr. Lacan: ¿En el transcurso de nuestra conversación…?

Sr. Primeau: He tenido muchas.

Dr. Lacan: Quizá podría reconstruirlas.

Sr. Primeau: Quieren matarme los pájaros azules.

Dr. Lacan: Quieren matarme los pájaros…

Sr. Primeau: …Los pájaros azules. Quieren agarrarme, quieren matarme.

Dr. Lacan: ¿Quiénes son los pájaros azules? ¿Están aquí los pájaros azules?

Sr. Primeau: Los pájaros azules.

Dr. Lacan: ¿Qué son los pájaros azules?

Sr. Primeau: Al principio, era una imagen poética, relacionada con el poema de Mallarmé, L’Azur, luego el pájaro azul era el cielo, el azul infinito. El pájaro azul era el infinito azul.

Dr. Lacan: Sí, continúe.

Sr. Primeau: Es una expresión de infinita libertad.

Dr. Lacan: Entonces ¿qué es? Traduzcamos “pájaro azul” por “infinita libertad”. ¿Son las “infinitas libertades” las que quieren matarle? Es preciso saber si las “infinitas.libertades” quieren matarle. Continúe.

Sr. Primeau: Vivo sin límites. No tengo límites…

Dr. Lacan: Es preciso saber bien si usted vive sin límites o si está en un círculo solitario, porque la palabra “círculo” implica más bien la idea de limite.

Sr. Primeau: Sí, y de una tradición a nivel de…

Dr. Lacan: La imagen del círculo solitario…

Sr. Primeau: ¿A nivel del sueño, a nivel de lo no imaginativo creado por mi intelecto?

Dr. Lacan: No, pero es preciso ir hasta el fondo de las cosas.

Sr. Primeau: Es muy difícil. porque…

Dr. Lacan: ¿Qué es lo que usted crea? Para usted la palabra “crear” tiene un sentido preciso.

Sr. Primeau: Desde el momento que esto emerge de mí, es una creación. Es más o menos así. No hace falta liarse. No hay contradicción entre el hecho de hablar de estos círculos solitarios y el vivir sin límites. Para mí no hay contradicción. ¿Cómo explicárselo? Estoy en un círculo solitario porque estoy en ruptura con la realidad. Es por esto que hablo de círculo solitario Pero esto no me impide vivir, a nivel imaginativo, sin límites Es Justamente por no tener límites que tiendo a dispersarme un poco, a vivir sin limites, y si uno no tiene límites que lo paren ya no puede funcionar en la lucha. Ya no hay más lucha.

Dr. Lacan: Usted distinguía, hace un momento, el mundo de la realidad, de la que usted mismo dice que está hecha de cosas como éstas, esta mesa, esta silla. Bien. Me ha parecido también que indicaba que lo considera como todo el mundo, que lo concibe a nivel de sentido común. Entonces, interroguémonos sobre este punto. ¿Acaso crea usted otros mundos? La palabra “crear”…

Sr. Primeau: Creo mundos a través de mi poesía, a través de mi palabra poética.

Dr. Lacan: Sí, y las palabras impuestas crean mundos.

Sr. Primeau: Sí.

Dr. Lacan: Eso era un problema.

Sr. Primeau: Sí, crean mundos. Crean mundos, y la prueba es que…

Dr. Lacan: ¿La prueba es que…?

Sr. Primeau: Acabo dé decirle que Quieren matarme el pájaro azul implica un mundo en el que estoy sin límites. Se vuelve, yo vuelvo a mi círculo solitario, donde vivo sin límites. Es confuso, lo sé, pero estoy muy cansado.

Dr. Lacan: Acabo de hacerle notar que el círculo solitario no implica vivir sin límites, porque usted está limitado por ese círculo solitario.

Sr. Primeau: Sí, pero a nivel de este círculo solitario vivo sin límites. Pero a nivel de lo real, vivo con límites, porque estoy limitado, aunque sólo fuese por mi cuerpo.

Dr. Lacan: Sí. Todo esto es muy cierto, por el hecho de que el círculo solitario está limitado.

Sr. Primeau: Está limitado en relación con la realidad tangible, pero esto no impide que en medio de ese círculo se viva sin límites. Usted piensa en términos geométricos.

Dr. Lacan: Yo pienso en términos geométricos, es cierto, mientras que usted no. Pero es vivir sin límites lo que es angustiante. ¿No? ¿No le angustia esto?

Sr. Primeau: Es verdad que me angustia. Pero no consigo liberarme de este sueño o de este hábito.

Dr. Lacan: Bien. Dicho esto, le ha ocurrido un tropiezo que ha motivado su ingreso aquí. Si entendí bien, ha sido un intento de suicidio. ¿Qué le empujó a eso? ¿Fue su amiga Claude de la que hablábamos antes?

Sr. Primeau: No, no, no, no. Fue a causa de la telepatía.

Dr. Lacan: Exactamente. Aún no habíamos abordado esa palabra. ¿Qué es la telepatía?

Sr. Primeau: Es la transmisión del pensamiento. Soy telépata emisor.

Dr. Lacan: ¿Es usted emisor?

Sr. Primeau: Quizá no me oye.

Dr. Lacan: No, le oigo muy bien. Usted es un emisor telepático. En general, la telepatía es del orden de la recepción, ¿no? ¿La telepatía le advierte de lo que ha ocurrido?

Sr. Primeau: No, eso es clarividencia. La telepatía es la transmisión del pensamiento.

Dr. Lacan: Entonces, ¿a quién transmite usted?

Sr. Primeau: No transmito ningún mensaje a nadie. Lo que pasa a través de mi cerebro es oído por determinados telépatas receptores.

Dr. Lacan: Por ejemplo, ¿soy yo receptor?

Sr. Primeau: No lo sé.

Dr. Lacan: No soy muy receptor, porque es evidente que vacilo en su sistema. Las preguntas que le he hecho prueban que era justamente de usted de quien deseaba las explicaciones. Así, pues, no he recibido todo lo que supone eso que, provisionalmente, llamaremos “su mundo”.

Sr. Primeau: Un mundo a mi imagen.

Dr. Lacan: ¿Pero existen esas imágenes?

Sr. Primeau: Sí.

Dr. Lacan: Pero es usted quien las recibe, puesto que es quien las ve.

Sr. Primeau: La telepatía se hace a nivel de la palabra. La frase emergente y las reflexiones que yo puedo tener, porque de vez en cuando me ocurre que tengo algunas…

Dr. Lacan: Sí, usted reflexiona constantemente sobre sus frases.

Sr. Primeau: No, no reflexiono siempre sobre las frases, sino que reflexiono sobre diversos temas. No sé qué es lo que transporta la telepatía, pero no son imágenes lo que transmite la telepatía. Al menos lo supongo porque no soy a la vez yo y otro al mismo tiempo.

Dr. Lacan: Sí. ¿Pero en qué ve usted que el otro las recibe?

Sr. Primeau: Por sus reacciones. Si alguna vez los agredo, si alguna vez digo cosas que no me parecen… Los médicos me han formulado muchas veces esa pregunta. Es un razonamiento que hago. Cuando voy a casa de alguien me doy cuenta si su rostro se contrae, o si hay diferencia en la expresión, pero no tengo una conciencia perfectamente objetiva, científica, del hecho de que determinadas personas me reciban.

Dr. Lacan: Yo, por ejemplo, ¿lo he recibido?

Sr. Primeau: No creo.

Dr. Lacan: ¿No?

Sr. Primeau: No.

Dr. Lacan: Porque las preguntas que le he hecho demostraban que vacilaba. ¿Quién ha recibido, aquí, aparte de mí?

Sr. Primeau: No lo sé, no he tenido tiempo de mirar a las personas. Por otro lado, el auditorio de los psiquiatras, que están acostumbrados a concentrarse y a no reaccionar… Es sobre todo con los enfermos que veo.

Dr. Lacan: ¿Sus compañeros del hospital?

Sr. Primeau: Exacto.

Dr. Lacan: ¿Desde cuándo dura la telepatía, es decir, esta contracción a partir de la cual usted nota que han estado recibiendo alguna cosa?

Sr. Primeau: Desde marzo de 1974, cuando G. me diagnosticó un delirio paranoide.

Dr. Lacan: ¿Usted cree en este delirio paranoide? Yo no le encuentro delirante.

Sr. Primeau: En esa época era así. Por entonces estaba muy excitado, quería…

Dr. Lacan: ¿Quería?

Sr. Primeau: Quería salvar a Francia del fascismo.

Dr. Lacan: Sí, continúe.

Sr. Primeau: Escuchaba la transmisión de Radio France-Inter, a las diez, y al mismo tiempo hablaba. En un determinado momento Pierre Bouteiller dijo, al margen de su emisión: “No sabía que tenía oyentes que tuviesen esos dones”. Es así cómo tomé conciencia de que me podían oír en la radio.

Dr. Lacan: ¿Tuvo la sensación, en aquel momento, de que podían oírle en la radio?

Sr. Primeau: Sí. Y tengo también otra anécdota, de cuando tuve mi intento de suicidio. Había una emisión, “Radioscopie”. Reflexionaba, y… En un momento dado hablaban, y reían como entendiéndose entre ellos, y yo hablaba, ya no recuerdo qué era lo que decía, pero al final dijeron: “Esto es lo que quiero decirle a un poeta anónimo”. Quizá no fuese exactamente así, era una especie de indiferencia, que no es la indiferencia, la indiferencia. Hablaron del poeta anónimo. En otra ocasión en “Radioscopie” había otro invitado, que era Roger Fressoz, el director del “Canard Enchaîné”. Fue después de mi intento de suicidio. Hablaban, justo al final de la entrevista, del anticlericalismo, y dije: “Roger Fressoz es una santa”. Los dos estallaron de risa, en la radio, de un modo que no tenía ninguna relación con lo que decían, y oí en un tono un poco más bajo: “Podríamos admitirle en el ‘Canard Enchaîné’ “. ¿Fue sólo el fruto de mi imaginación, o me oyeron de verdad? ¿Eran telépatas receptores, o es pura imaginación, una creación?

Dr. Lacan: ¿No puede decidir?

Sr. Primeau: No.

Dr. Lacan: Entonces, ¿fue a causa de esta telepatía de emisión, muy distinta de la clarividencia, que usted hizo ese intento?

Sr. Primeau: No, no fue a causa… Insultaba a los vecinos, era muy agresivo.

Dr. Lacan: ¿Usted los insultaba?

Sr. Primeau: Porque con demasiada frecuencia hacían escenas domésticas. Una tarde volvía de D, y…

Dr. Lacan: ¿Y qué?

Sr. Primeau: Tenía muchos medicamentos.

Dr. Lacan: Sí.

Sr. Primeau: Ya estaba muy angustiado porque se pudiesen oír algunos de mis pensamientos.

Dr. Lacan: Sí. ¿Por qué esos insultos eran insultos en el pensamiento?

Sr. Primeau: En el pensamiento, sí. No era cara a cara. Era el apartamento de arriba. Estaba a punto de agredirles y les oí gritar: “El señor Primeau está loco, hay que encerrarlo en un manicomio”, etcétera.

Dr. Lacan: ¿Es esto lo que determinó su…?

Sr. Primeau: Estaba muy depresivo. Estaba muy angustiado ya por el hecho de saber que determinadas personas pueden percibir algunos pensamientos o algunos fantasmas, más o menos estrafalarios, de otras personas. Al mismo tiempo escuchaba la radio y contaba cosas bastante banales e insignificantes. En la radio tuve también la impresión de que me oían y se mofaban de mí. Verdaderamente no podía más, porque desde hacía un tiempo, a causa de esta telepatía, tenía otros vecinos insultados que me miraban mal. De repente, tuve ganas de suicidarme, y tomé.. .

Dr. Lacan: No, pero… ¿qué resuelve que usted se suicide?
Sr. Primeau: Es una fuga… Para escapar de mi angustia. Mientras que, intelectualmente, estaba contra la mentalidad suicida. Tenía una frase: “La vida como medio de conocimiento” En todos los momentos de desesperación que he tenido desde que estoy enfermo, a los quince años, tengo siempre esta frase que me volvía: “Si muero, hay cosas que no puedo conocer”. Creo en la reencarnación, pero no en el Paraíso.

Dr. Lacan: ¿Cree en la reencarnación?

Sr. Primeau: Creo en la metempsicosis. En un determinado momento, a los dieciocho años, pensaba que era la reencarnación de Nietzsche.

Dr. Lacan: ¿Pensaba que era la reencarnación de Nietzsche? Sí… ¿por qué no?

Sr. Primeau: Sí, y cuando tenía veinte años descubrí a Artaud. A los diecisiete años leí El ombligo de los limbos y me compré las Obras Completas de Artaud. Y a los veinte años más o menos tuve la impresión de que era la reencarnación de Artaud. Artaud murió el 4 de marzo de 1948. Yo nací el 10 de setiembre de 1948. El nació el 4 de setiembre de 1896 y los dos éramos del signo Virgo. Y como había esta distancia de marzo a setiembre, tenía la impresión de que su espíritu y su alma habían migrado, durante seis meses, y que esa alma, ese espíritu, se habían reencarnado en mí, cuando nací, el día 10 de setiembre de 1948.

Dr. Lacan: ¿Usted cree de verdad en estas cosas?

Sr. Primeau: Ahora ya no creo ser la reencarnación de Artaud o de Nietzsche, pero todavía sigo creyendo en la reencarnación porque, de pequeño, tuve un sueño que era una especie de doble reencarnación, un sueño en la noche, un sueño nocturno. Debía de tener ocho o nueve años. A esa edad, uno no ha leído los libros de la metempsicosis. En ese sueño me encontraba en la Edad Media, tenía la impresión de haber vivido ya en la Edad Media. Al mismo tiempo, en ese sueño, me encontré en un castillo un tanto en ruinas y, en el sueño, también soñaba.

Dr. Lacan: Sí, un sueño en un sueño.

Sr. Primeau: Y pensaba que ya había visto ese castillo antes, en la otra vida, antes de la Edad Media. Recuerdo que conocía ya ese castillo, aunque estuviese un poco en ruinas.

Dr. Lacan: ¿Entonces ese castillo era de antes de la Edad Media?

Sr. Primeau: Quizás en la época de la Edad Media la vida no superaba los treinta y cinco o cincuenta años. Quizás el sueño del sueño también era de la época medieval, y quizá transcurrieron cincuenta o cien años para que el castillo se arruinara un poco. Pero esto es una hipótesis que yo hago, pero que en el sueño no está formulada de ninguna manera.

Dr. Lacan: Es una hipótesis que usted formuló.

Sr. Primeau: Tuve fenómenos de levitación. Fui formado muy joven, a los once años. Un día…
Dr. Lacan: ¿Qué entiende por “ser formado”? ¿Tenía erecciones?

Sr. Primeau: Exacto.

Dr. Lacan: ¿Entonces?

Sr. Primeau: Tuve un sueño de levitación.

Dr. Lacan: Sí, cuente.

Sr. Primeau: Me estaba masturbando y tuve un despliegue de goce extremo. Tuve la sensación de elevarme en el aire. ¿Me elevé verdaderamente, o es una ilusión del orgasmo? Desde el punto de vista del pensamiento, pienso verdaderamente que entré en levitación.

Dr. Lacan: Sí, esperemos… (Silencio). Dígame, ¿qué va a hacer ahora?

Sr. Primeau: Voy a seguir intentando cuidarme. ¿Ahora? ¿Inmediatamente, o en el futuro?

Dr. Lacan: En el futuro.

Sr. Primeau: No tengo idea alguna, no tengo ningún proyecto para el futuro.

Dr. Lacan: Aún tiene que terminar los estudios.

Sr. Primeau: No, ya no estudio.

Dr. Lacan: ¿Actualmente, no trabaja en ninguna parte?

Sr. Primeau: No, no trabajo.

Dr. Lacan: Pero de todos modos algún día hay que salir del hospital. ¿Cómo piensa volver a empezar?

Sr. Primeau: Si consigo desangustiarme, encontrar una posibilidad de diálogo… Siempre habrá ese fenómeno de telepatía que me perjudicará, porque no podré actuar, todas mis acciones serán pronto reconocidas por telepatía por aquellos que me oyen, incluso sin oírme… No podré vivir en la sociedad mientras exista esta telepatía. No podré vivir en la vida social, en la corriente social, sin ser prisionero de esta telepatía. La gente oye mis pensamientos, no podré tener un trabajo en la vida corriente, no es posible. Lo que más me tortura…

Dr. Lacan: ¿Desde cuándo está un poco mejor?

Sr. Primeau: Desde hace quince días. He tenido muchas entrevistas con los psiquiatras, y esto me ha desbloqueado un poco. Pero desde el momento en que mi jardín secreto es percibido por determinadas personas, que mis pensamientos y mis reflexiones son…

Dr. Lacan: ¿Su jardín secreto, es el círculo solitario?

Sr. Primeau: Jardín secreto donde las reflexiones son las imágenes, o las reflexiones que puedo tener sobre diferentes temas, etcétera… ¿Cómo es posible tener una actividad profesional si una parte de quienes te rodean perciben tus reflexiones y entran en cortocircuito? Incluso si uno vive de una manera completamente inmediata, hay cosas… Si me llevaran a un círculo de estudios para dirigir a las personas, y fuese oído, no sería posible vivir. Hace aproximadamente un mes estaba realmente mal. Permanecía constantemente estirado en mi cama. Estaba destrozado. Pensaba en suicidarme otra vez, porque no se puede vivir con esta telepatía, que no siempre ha existido, y que nació en el momento…

Dr. Lacan: ¿Qué es lo que no ha existido siempre? ¿Las palabras impuestas son de antes?

Sr. Primeau: Las palabras impuestas y la telepatía empezaron en marzo de 1974… al mismo tiempo que el delirio paranoide, cuando quería combatir a los fascistas, etcétera, con el pensamiento.

Dr. Lacan: En el momento en que veía a H…

Sr. Primeau: Sólo lo vi una vez.

Dr. Lacan: En ese momento ¿tenía fenómenos del tipo de palabra impuesta, o telepáticos?

Sr. Primeau: No, no era eso. Por otra parte, cuando volví a ver a mi psiquiatra G, a mi regreso de O, me dijo: “Su telepatía…” Tuve veinticinco electronarcosis, trece en N., y doce en O. Estoy cada vez más angustiado. Ya no consigo concentrarme. Con esas electronarcosis se dañaban las células.

Dr. Lacan: Es lo que usted piensa. Su drama de estar enfermo, es la electronarcosis.

Sr. Primeau: Estas electronarcosis me las han hecho para curarme, porque estaba verdaderamente delirante. Me han hecho no pocos tests en mi vida. Cuando me llevaron a la clínica de M, deliraba tanto… Intelectualmente oía voces que me hacían preguntas sobre la Francia fascista. Tenía la impresión de estar en la Facultad de Filosofía o de Matemáticas? no sé, no logro concentrarme ya. Creía que los fascistas habían tomado por asalto la sede de la ORTF. Con el pensamiento hacía que Jean-Claude Bourret y Jean Ristat se mataran estrangulándose entre sí. En esa época tenía la obsesión de la fraternidad… Respondía con símbolos matemáticos. Tenía la impresión de que me formulaban preguntas, y yo tenía que responder para salvar a Francia del fascismo. Me hacían preguntas, y esas respuestas, las daba abiertamente, eran series matemáticas o de símbolos poéticos. No puedo recordarlo. Es por esto que diagnosticaron un delirio.

Dr. Lacan: En resumen, ¿quién tiene razón, los médicos o usted?

Sr. Primeau: No sé.

Dr. Lacan: Se pone en las manos de los médicos.

Sr. Primeau: Me pongo en sus manos, intentando conservar mi libre arbitrio.

Dr. Lacan: ¿A usted le parece que le da un lugar serio al libre arbitrio? En lo que me ha contado, usted padece, usted padece de ciertas cosas que se le escapan.

Sr. Primeau: Sí, pero…

Dr. Lacan: ¿Sí, pero…?

Sr. Primeau: Tengo tal esperanza, esperanza de recobrar mi poder de juicio, mi poder de diálogo, un poder de control de la personalidad. Creo que es el problema más crucial. Como le dije al principio, el hecho es que no logro discernirme, no logro controlarme.

Dr. Lacan: Bien, amigo mío, hasta la vista (el doctor Lacan le estrecha la mano). Estaría contento de tener algunas muestras de sus…

Sr. Primeau: ¿De mis escritos?

Dr. Lacan: Nos veremos dentro de algunos días.

Sr. Primeau: Gracias, señor (sale).

Dr. Lacan: Cuando entramos en detalles, vemos que los tratados clásicos no agotan el problema. Hace un mes y medio examiné a alguien a propósito de quien se habló de psicosis freudiana. Esto es una psicosis “lacaniana”… verdaderamente caracterizada. Con esas “palabras impuestas”, lo imaginario, lo simbólico y lo real. Es precisamente por eso por lo que no soy muy optimista con respecto a este muchacho. Tiene la sensación de que las palabras impuestas se han agravado. La sensación que llama “telepatía” es un paso ulterior. Por otro lado está esa sensación de ser observado que provoca su desesperación. No veo cómo va a salir de esto. Hay intentos de suicidio que acaban teniendo éxito. Sí. Es un cuadro de los que no encontramos descritos, incluso en los buenos clínicos, como Chaslin. Es para estudiarlo.



NOTAS

1 (La palabra francesa expérimental también puede ser traducida como “experiencial”.)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s