Dos Preguntas a Virgilio Rodríguez.

Responsables de la sección y cuidado editorial: Gisela Avolio y Yanina Marcucci

Dirección editorial: Helga Fernández


Publicamos Dos Preguntas a Virgilio Rodriguez, en francés y en castellano, haciendo lugar a las lenguas, las geografías y los psicoanálisis.


—¿Cuándo y cómo descubrió el psicoanálisis?  

Preludio

—No sé quién descubrió a quién; pero si descubrir es quitar la cubierta, fue el psicoanálisis quien lo  hizo conmigo. El psicoanálisis, me descubrió; en diversos y divertidos sentidos, a saber, como  quien encuentra misteriosos pedazos desconocidos.   

A los 14, durante esos años rebeldes y adolescentes, un poco perdido, y en vista de que mi  hermana mayor se sentía bien en su espacio, también pedí a mis padres ir a terapia. En aquellos  tiempos, las materias reprobadas adornaban mis notas, el colegio era un lugar que rara vez  visitaba y la música era un escondite de donde rara vez salía. Empecé a ir a lo que en ese  momento le llamaba terapia, ahí fue mi encuentro con lo que aún no sabía que era psicoanálisis.  

Crescendo.  

Y es, entonces alrededor de los 15 años que empecé un análisis, sin tener idea de qué era eso.  Pasaron meses y pasaron años y el psicoanalisis me descubrió en cada sesión. Como dice Diane  Chauvelot a Lacan “Soy una cebolla que usted pela en cada sesión y pronto no va a quedar nada  de mi ”. ¿Qué quedó de mi? sí dejé vestiduras viscosas en aquel lugar y los pasos se sentían [1] como quien descubre por primera vez el mundo que ya estaba ahí.  

Me descubrió hasta no dejar sino el incendio de la curiosidad y del deseo.  

Es entonces, a los 17, cuando me decidí a ir a la vieja biblioteca de aquella escuela a buscar qué  fregados era eso del psicoanalisis y cómo es que tenía tales efectos en mi. Tras pasearme entre estantes, encontré un libro desgastado por la humedad, la pasta rota, portada roja, letras doradas;  lo abrí y ahí donde cayeron mis ojos, Freud estaba hablando sobre la poesía, el juego, la  infancia. Esas linea no hicieron más que incendiar una pasión que hasta el día de hoy crepita en  mi corazón. Antes de ese momento yo quería dedicarme a hacer cine, pero ya no más. Ahora por  mis venas hervían las ganas de conocer más de lo que estaba leyendo.  

Mi vida tomó una dirección: hacía el psicoanálisis. A partir de ahí, soy yo quien lo descubre día a  día.

—¿Qué considera que el psicoanálisis puede aportar a nuestra contemporaneidad?  

—En primer lugar, en tanto dispositivo, tiene la capacidad de desmontar otros dispositivos: no se  limita a operar dentro de ellos, sino que los interroga, los desarticula, pone en cuestión sus  estructuras. En segundo lugar, trabaja en el nivel más mínimo del lazo social, en su punto más  elemental: el uno a uno. Es ahí, en la transferencia, donde algo se transforma. Y esa  transformación, aunque singular, no queda aislada; puede tener efectos, resonancias, en el campo  más amplio de lo social.  

Se trata entonces de una intervención que toca simultáneamente la subjetividad y el lazo social,  no desde lo masivo, sino desde lo más íntimo de su constitución. 

Version Française  

—Quand et comment avez-vous découvert la psychanalyse?  

Prélude  

—Je ne sais pas qui a découvert qui ; mais si découvrir consiste à ôter ce qui recouvre, alors c’est la  psychanalyse qui l’a fait avec moi.  

La psychanalyse m’a découvert — en plusieurs sens, parfois inattendus — comme on met au  jour des fragments mystérieux jusque-là inconnus.  

À quatorze ans, en pleine adolescence rebelle, un peu perdu, et voyant que ma sœur aînée  trouvait un certain apaisement dans son propre espace, j’ai moi aussi demandé à mes parents  d’aller en thérapie. À cette époque, les matières échouées s’accumulaient sur mes bulletins,  l’école était un lieu que je fréquentais à peine, et la musique un refuge que je quittais rarement.  

J’ai commencé ce que j’appelais alors une thérapie : ce fut ma première rencontre avec ce que je  ne savais pas encore être la psychanalyse.  

Crescendo  

C’est donc vers l’âge de quinze ans que j’ai entamé une analyse, sans vraiment savoir ce que  c’était. Les mois ont passé, puis les années, et la psychanalyse m’a découvert séance après  séance. Comme l’écrit Diane Chauvelot à Lacan : « Je suis un oignon que vous pelez à chaque  séance et il ne va bientôt plus rester de moi! » Que restait-il de moi? Si j’avais laissé derrière 

Moi des pelures visqueuses, mes pas, eux, avaient la sensation de quelqu’un découvrant pour la  première fois un monde qui pourtant était déjà là.  

Elle m’a découvert jusqu’à ne laisser subsister que l’incendie de la curiosité et du désir.  

C’est ainsi qu’à dix-sept ans, je suis allé dans la vieille bibliothèque de mon école pour  comprendre ce que c’était, au juste, que la psychanalyse — et comment elle pouvait produire de  tels effets sur moi.  

En errant entre les rayonnages, je suis tombé sur un livre abîmé par l’humidité : couverture  rouge, lettres dorées, reliure usée. Je l’ouvre — et là où mes yeux se posent, Freud parle de  poésie, de jeu, d’enfance.  

Ces lignes n’ont fait qu’attiser une passion qui, encore aujourd’hui, crépite en moi.  

Avant cela, je voulais faire du cinéma. Mais quelque chose avait basculé : désormais, le désir de  comprendre ce que je lisais circulait dans mes veines.  

Ma vie a pris une direction : la psychanalyse.  

Et depuis, c’est moi qui la découvre, jour après jour.  

—Qu’est-ce que la psychanalyse peut apporter à notre époque?  

—D’abord, en tant que dispositif, elle possède la capacité de démonter d’autres dispositifs : elle ne  se contente pas d’y opérer, elle les interroge, les désarticule et en met en question les structures.  

Ensuite, elle travaille au niveau le plus minimal du lien social, en son point le plus élémentaire :  le un à un. C’est là, dans le transfert, que quelque chose se transforme. Et cette transformation,  bien que singulière, ne reste pas isolée : elle peut produire des effets, des résonances, dans le  champ plus large du social.  

Il s’agit donc d’une intervention qui touche à la fois la subjectivité et le lien social — non pas à  partir du massif, mais depuis le point le plus intime de leur constitution. 

Referencia

  1. Diane Chauvelot, 2016. Le monolithe facétieux. Éditions Thierry Marchaisse. La traducción es mía. Versión Epub

Virgilio Rodríguez practica el psicoanálisis y reside en Toulouse, Francia. Egresado de la  Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con estudios de posgrado en  psicoanálisis, filosofía y economía política en la Université de Toulouse Jean Jaurès. Ha ejercido  el psicoanálisis en diferentes latitudes (CDMX & Toulouse) y en línea. Su interés radica en la  clínica con la psicosis, en las formaciones de psicoanalistas y en ciertas problemáticas sociales  de corte decolonial.  

Fundador y coordinador del diplomado en psicoanálisis de la UNAM, el cual es el primero en  psicoanálisis de esta universidad. Es uno de los fundadores del proyecto Balsas analíticas, que  construye una comunidad alrededor del trabajo psicoanalítico. Traductor del francés-español de  obras tales como Monolithe facétieux de Diane Chauvelot. Participa en grupos de estudio que  problematizan el psicoanálisis hoy en día, frente a subjetividades emergentes. Iniciando el  proyecto editorial Psychanacte cuya primera publicación aparecerá en 2026.  

Virgilio Rodríguez pratique la psychanalyse et réside à Toulouse, en France. Diplômé de  l’Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), il a poursuivi des études en  psychanalyse, philosophie et économie politique à l’Université Toulouse – Jean Jaurès.  Il a exercé la psychanalyse entre Mexico et Toulouse, ainsi qu’en ligne. Son travail s’oriente vers  la clinique de la psychose, la formation des psychanalystes et certaines problématiques sociales  d’inspiration décoloniale.  

Il est fondateur et coordinateur du Diplôme en psychanalyse de l’UNAM — le premier du genre  au sein de cette université. Il est également cofondateur du projet Balsas Analíticas, qui vise à  construire une communauté autour du travail psychanalytique. Il a traduit du français vers  l’espagnol des ouvrages tels que Monolithe facétieux de Diane Chauvelot. Il participe à des  groupes d’étude qui interrogent la psychanalyse aujourd’hui face aux subjectivités émergentes.  Il initie actuellement le projet éditorial Psychanacte, dont la première publication paraîtra en  2026.  


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