Entrevista a Lacan por alumnos de la Universidad de Yale. Traducción, Juan Picón.


Esta entrevista le fue realizada a Lacan  por estudiantes de la Universidad de Yale el 24 de noviembre de 1975. Fue publicada en  Scilicet Nº 6/7, 1975, páginas 32-37.

La modalidad de la entrevista adquirió características particulares, porque consistió en entregarle a Lacan por escrito las preguntas que los alumnos hicieron, siendo el propio Lacan quien retomaba dichas preguntas y las respondía. Es por esto que en algunas se leen referencias en primera persona o directamente están formuladas en primera persona, como si se las hiciese así mismo.

Los temas que aborda van desde  Freud, el sinthome, los nudos borromeos, la demanda, error y, también, por la literatura, la letra y la verdad.

Aquí podemos leer a un Lacan que a juzgar por su modo de responder aparece distendido,  dado al encuentro, directo y franco.

Juan Picón y Helga Fernández, edición.


-¿Freud y sus errores?

-Lo que Freud llamaba el inconsciente: un saber expresado en palabras. Pero ese saber no es solamente expresado en palabras de las cuales el sujeto que las pronuncia no tiene ninguna idea; es Freud quien reencuentra tales palabras en sus análisis.

-¿La elección de mis pacientes y su articulación con mi teoría?

-Se trata de hacerlos abrir la puerta, que el análisis sea un umbral, que haya para ellos una verdadera demanda. Esta demanda: ¿de qué quieren desembarazarse? De un síntoma. Un síntoma, es curable.
La religión es un síntoma. Todo el mundo es religioso, incluso los ateos. Creen suficientemente en Dios para creer que Dios no está ahí cuando están enfermos.
El ateísmo, es la enfermedad de la creencia en Dios, creencia de que Dios no interviene en el mundo. Dios interviene todo el tiempo, por ejemplo bajo la forma de una mujer.
Los curas saben que una mujer y Dios es el mismo género de veneno. Ellos lo deslizan sin cesar.
El análisis puede hacer un ateo viable, es decir alguien que no se contradice.
Trato que esta demanda obligue a los analizantes a hacer un esfuerzo.
No les prometo ser desembarazados de un síntoma. Porque, incluso para un síntoma obsesivo, por más severo que sea, no es seguro que hagan un esfuerzo para salir de él. En esta filtración hay una apuesta, una parte de suerte.
Yo pongo el acento en la demanda. Es necesario que algo empuje. Y esta demanda no puede ser conocerse mejor; cuando alguien me demanda esto, lo despido.

-¿Qué es un error?

– Lo llamo “vagar en el error”. Los no incautos yerran . Los no incautos pueden atascarse y el síntoma se da cuando, al no ser incauto, se atasca.
Antes de una cierta época el síntoma no estaba en el pensamiento común.
Sinthome: la palabra existe en los incunables; encontré esta vieja ortografía en el Bloch el von Wartburg. Esta ortografía no es etimológica, esta siempre en vías de restauración. Yo ignoraba que Rabelais, en el siguiente, escribía: symptomate.
Voy a tratar de enmendar mi ignorancia con algunas citaciones.

-¿La importancia de la literatura en mis escritos?

-Yo diría más bien de la letra. La literatura, no sé todavía muy bien lo que es; a fin de cuentas, es lo que está en los manuales de literatura, entre otros. He tratado de acercarme un poco; es una producción pero dudosa y de la cual Freud estaba ávido porque le ha servido para abrir el camino de las vías del inconsciente. Cuando él le adjudicó a Jensen de haber seguido no sé que hilo de la función caprichosa que Freud  le imputaba a la mujer, Jensen le respondió que él no había visto tal cosa jamás y que él sólo había “arrojado eso de su pluma”.
Hay una inflexión de la literatura; ella no quiere decir en nuestros días lo mismo que en tiempos de Jensen. Todo es literatura. Yo mismo la hago porque vende: mis Escritos, son literatura a la cual he tratado de dar un pequeño estatuto, que no es el que Freud imaginaba. Freud estaba convencido que hacía ciencia; el distingue soma / germen, toma prestados términos de la ciencia. Pero lo que ha hecho es una construcción genial, una práctica que funciona.
No me imagino hacer ciencia cuando hago literatura. Sin embargo, es literatura porque está escrito y eso vende; y es literatura porque tiene efectos, efectos sobre la literatura.
Es difícil de tomar. ¿Por qué no me tomaría a mí mismo como un efecto?
Cuando un río corre, hay pequeñas corrientes particulares.
La corriente central parece aspirar a las otras, pero es simplemente porque las otras confluyen.

– ¿Cuáles son los teóricos del psicoanálisis con los cuales yo simpatizo?

-Los médicos toman los síntomas como signos. El síntoma en el sentido psicoanalítico es de otra naturaleza que el orgánico; los analistas no son idiotas en esto.

Marx fue el primero que tuvo la idea de síntoma. El capitalismo se manifiesta por un cierto número de efectos que son síntomas; es un síntoma en la medida en que Marx adjudica a la humanidad que tiene  una norma, y él elige la norma proletaria (el hombre limpio, todo desnudo, es Adán).
Si hay una ley cardinal del psicoanálisis, es la de no hablar a tontas y a locas, incluso en nombre de las categorías analíticas. Nada de análisis salvaje; nada de términos que sólo tengan sentido para el analista.
Es de mis analizantes que yo aprendo todo, que aprendo lo que es el psicoanálisis. Yo les tomo prestadas mis intervenciones, y no a mi enseñanza, salvo si yo sé que saben perfectamente lo que quiere decir.
La palabra “palabra”, yo la he sustituido por “significante”; y esto significa que se presta a equívoco, es decir a varias significaciones posibles.
Y, en la medida en que ustedes elijan bien, van a zamarrear al analizante, porque encontrarán el significante elegido.
En ningún caso una intervención psicoanalítica debe ser teórica, sugestiva, es decir imperativa; debe ser equívoca. La interpretación analítica no está hecha para ser comprendida; esta hecha para producir oleaje.
A menudo es mejor callarse, sólo hay que elegirlo.
Es necesario haber sido formado como analista. Formado, es decir, haber visto como el symptôme se completa.
En el análisis sólo hay escena cuando hay pasaje al acto. Sólo hay pasaje al acto como una zambullida en el agujero del soplador, siendo el soplador, por supuesto, el inconsciente del sujeto.
Es por del pasaje al acto que hablé de lo escénico.

-¿Los modelos de los cuales me sirvo son simbólicos?

-Yo me esfuerzo y me mato por esto. Me consume porque el inconsciente no se presta para esto. Estos nudos borromeicos no son fáciles ni de mostrar ni de demostrar porque uno no se los puede representar.
Para estas historias de nudos, todavía debemos inventar porque nada hay menos intuitivo que un nudo. Traten de representarse el más pequeño, luego el siguiente y el siguiente, traten de ver la relación que hay entre ellos: uno se rompe la cabeza. Todo está por construirse.
Yo no los utilizo por su carácter no verbal. Trato, al contrario, de verbalizarlos.

-¿La verdad?

-Ella tiene una estructura de ficción porque pasa por el lenguaje y el lenguaje tiene una estructura de ficción. Sólo puede decirse a medias. Jure decir la verdad, nada más que la verdad, toda la verdad: es justamente lo que no será dicho. Si el sujeto tiene una pequeña idea, es justamente lo que él no dirá.

Hay verdades que son del orden de lo real. Si yo distingo real, simbólico e imaginario, es que hay verdades de lo real, de lo simbólico y de lo imaginario. Si hay verdades de lo real, es que hay verdades que no se confiesan.

-¿La consistencia de la lengua inglesa?

-Jones dijo que los ingleses, gracias a la característica bífida de su lengua (de raíz germánica y latina), podían, pasando de un registro al otro, tapar las cosas: esto sirve para que no vaya demasiado lejos. Es el equívoco, la pluralidad de sentidos que favorece el pasaje de lo inconsciente en el discurso.

-¿El auto-análisis?

-El auto-análisis de Freud era una cura por la escritura, y yo creo que por eso ha fallado.
Escribir es diferente de hablar. Leer es diferente de entender. Yo no creo en la cura por la escritura.

-Falo y literatura

-El falo es una falta de nada, un estorbo. Nadie sabe que hacer con eso. El texto literario, a pesar de sus apariencias no tiene ningún efecto. Sólo lo tiene sobre los universitarios.

Cuando yo me intereso por Joyce, es porque trata de ir más allá; ha dicho que los universitarios hablarán de él durante trescientos años.

La literatura ha tratado de devenir algo más razonable, algo que revele su razón. Entre las razones, tiene algunas muy malas: la de Joyce de devenir un hombre importante, por ejemplo. En efecto él se ha vuelto un hombre muy importante.

– ¿Cómo se deja uno enligar en su oficio de escritor?

Explicar el arte por lo inconsciente me parece de lo más sospechoso, sin embargo es lo que hacen los analistas. Explicar el arte por el symptôme me parece más serio.

-Verfwerfung – Verleugnung

-Verfwerfung, el juicio que elige y rechaza.

Verleugnung se relaciona con desmentida. En alguna parte, yo lo había traducido por “denegado”; eso parece una imprudencia. Lo desmentido tiene, yo creo, relación con lo real. Hay toda suerte de desmentidas que vienen de lo real.

-¿Las implicaciones políticas de sus investigaciones psicoanalíticas?

-En todo caso, que no hay progreso.
Lo que se gana de un lado, se lo pierde del otro.
Como no se sabe lo que se ha perdido, se cree que se ha ganado.

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