Una nueva sección: El Hospital revisitado. Por Mirta Guzik. Viviana Garaventa.

Editorial, Helga Fernández.

Imagen, de Marta Albarsanz.


2016, finales de año.

Un encuentro fortuito en los pasillos del hospital fue la ocasión que inauguró un nuevo diálogo acerca de lo que nos venía afectando en la práctica del psicoanálisis en el hospital, en los últimos tiempos.

Una de nosotras, próxima a concluir un largo y fecundo trabajo en el hospital y por dar testimonio de esa experiencia ante otros psicoanalistas en un ámbito extrahospitalario. La otra profundamente afectada por un encuentro reciente con un niño en la guardia del hospital que se había perdido en  la burocracia kafkiana entre instituciones de la que, sin haberlo advertirlo en el momento, había formado parte.

Cada una,  practicantes desde el inicio, de la clínica con niños, púberes y adolescentes, habiendo elegido el psicoanálisis como experiencia transformadora del sufrimiento en demasía, sostuvimos  y sostenemos que esa práctica en el hospital no sólo es posible sino que es necesaria.

En el momento de ese  encuentro azaroso estábamos interpeladas por la frecuencia creciente de consultas en la que las marcas de la crueldad, el desamparo, el abandono, el rechazo,  el desarraigo o el no arraigo, parecía inundarlo todo.

Fue  buena cosa decidir ahí, reunirnos con un cierto ritmo, para revisitar nuestra experiencia en el Hospital, en un intento de alojar  ese malestar y hacer algo con él. Revisitarlo, desde la perspectiva de los nuevos modos de presentación del sufrimiento. Revisitarlo, poniendo el acento en las demandas que se nos dirigen, tanto aquella sufriente de los pacientes que llegan o son traídos al hospital, como  también en las del propio hospital o de otras instituciones intervinientes, tratándose de niños y jóvenes.

En estos encuentros, elegidos y también de  algún modo requeridos por ese malestar, tomaron forma algunas preguntas.

¿Qué nos afectaba de ese modo?

Desde lo institucional, nos encontrábamos con un un hospital que desde algunos estamentos nos pretendía sus servidores,  para que el orden -no el que surge del deseo, el orden que impone renegatoriamente la burocracia- se (re) establezca. Nos encontrábamos afectadas de otro modo, por el poder de y en las instituciones, ejercido de diversas maneras ,en diversos momentos. Pero entonces, ¿para qué sirve un hospital ? ¿Y la guardia en un hospital?  ¿Cómo servimos en un hospital que nos pretende sus servidores? ¿Cómo preservarnos de no quedar desubjetivados?, ¿burocratizados? ¿Cómo advertir si estábamos en lo que Ulloa nombraría como encerrona trágica? ¿Dónde había quedado el hospital de  Giannantonio, de Escardo, de Raimbault?

Las características actuales sociales, económicas, y en consecuencia, las prácticas públicas de salud hacen que nos encontremos  cada vez, y cada vez con mayor frecuencia, con  niños en situación de calle, niños en riesgo, niños abusados, niños maltratados, púberes y adolescentes con ideas de muerte, ideas y tentativas de suicidio, familias desarraigadas, familias no arraigadas, violencia  en sus diferentes presentaciones, brutal desamparo.

Nos encontramos preguntándonos: ¿A qué llamamos crueldad? ¿Cómo establecer su diferencia con la violencia? ¿Y con la agresividad?

Encontramos en la Novela clínica psicoanalítica,  de Fernando Ulloa, un primer mapa en el que situar estos interrogantes, como también la renovación de nuestro deseo de analistas en el hospital.

Los invitamos a participar a través de esta Sección de En el margen de las crónicas de esos encuentros y  de algunos textos que en nombre propio nacieron  o se reescribieron a la luz de su amparo.

  1. Inicio de primavera.

FOTOMIRTA

Mirta Guzik. Licenciada en Psicología. Psicoanalista. Miembro de la Escuela Freudiana de la Argentina. Directora del Seminario de Clinica con niños y adolescentes en el Servicio de Salud Mental del Hospital Ramos Mejía. Coordina un taller clínico  en ese espacio. Docente de Salud Mental (Facultad de  Medicina UBA-Hospital Ramos Mejía). Supervisora en Maternidad Sardá, Cesac27, Hospital Pirovano y Hspital Ramos Mejía. Fue Coordinadora de los equipos de atención de niños y adolescentes y de Interconsulta en el Servicio de Salud Mental del Hospital Ramos Mejía.


foto Viviana Garaventa

Viviana Garaventa. Psicoanalista.Médica.Residencia en Salud mental infanto-juvenil en el  Hospital de Niños Ricardo Gutierrez. Integrante del equipo de Salud mental del Servicio de Urgencias de dicho Hospital desde 1992. Miembro de Dimensión Clínica EBA. Supervisora clínica  del Equipo infanto Juvenil y del Equipo de interconsulta del Hospital Ramos Mejía. Colaboradora docente de la Práctica profesional Clínica de la urgencia.Facultad de psicología.UBA. Publicó numerosos textos en la Revista Psicoanálisis y el Hospital y en otras revistas del medio psicoanalítico.

4 comentarios en “Una nueva sección: El Hospital revisitado. Por Mirta Guzik. Viviana Garaventa.

  1. Necesidad de leer el malestar como punto de partida para no reproducir el desamparo. Necesaria escritura posterior como hilván metafórico del porvenir.
    Gracias a ambas
    Marta Benenati

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