Dos preguntas a Lionel F. Klimkiewicz

Gisela Avolio, responsable de sección.

Editorial Helga Fernández y Gerónimo Daffonchio.

¿Cómo y cuándo descubrió el psicoanálisis?

– Al psicoanálisis lo descubrí muchas veces. La primera vez fue en mi adolescencia, leyendo algunos textos de Freud debido a la edición de Biblioteca Nueva con traducción de López Ballesteros que había en mi casa. En ese momento, un puente se trazó entre la curiosidad sexual de la infancia y la avidez por la lectura en la adolescencia de la mano de los “Tres ensayos de teoría sexual”.

Luego, en la Universidad de Buenos Aires, el encuentro más formal con los textos de Freud y Lacan, que además permitió que compartiera las primeras experiencias de lectura junto a otros, comenzando los lazos indispensables para caminar por el mundo psi. Eso me permitió, todavía siendo estudiante, comenzar mi análisis personal y a formarme en un grupo de estudio leyendo a Freud y Lacan, lo que realicé por muchos años. El paso por un grupo de estudio es indispensable entiendo yo en la formación del analista, en estos tiempos donde predomina el discurso universitario y aparece la moda de los doctorados y maestrías. En mi opinión, la universidad tiene que ser un medio para transmitir el psicoanálisis incluso para divulgarlo, pero no para formar analistas.

Volví a descubrir el psicoanálisis cuando comencé mi práctica clínica en mi consultorio y en el hospital, poniendo al límite la praxis ante “casos graves” muchas veces impropios para el psicoanálisis y pudiendo compartir y aprender con valiosos colegas el aporte que el psicoanálisis realiza para comprender el sufrimiento humano, incluso en sus casos más extremos.

Y vuelvo a descubrir el psicoanálisis cuando junto con el Dr. Juan C. Cosentino trabajamos en las ediciones de los manuscritos de Freud, enfrentándonos a problemas de traducción que permiten repensar la obra de Freud y los desvíos que las versiones al castellano produjeron. Ese trabajo de investigación me permite también encontrarme con esa experiencia inaugural del psicoanálisis que se transmite en ese modo que tenía Freud de construir sus textos, con sus correcciones, tachaduras, cambios, etc. Trabajo que me hace pensar cada vez con más seguridad que a la obra de Freud recién comenzamos a leerla, que todavía nos falta mucho por descubrir en ella, y que eso irá de la mano con la posibilidad de que se realice una nueva edición crítica de dicha obra.

– ¿Qué considera que el psicoanálisis puede aportar a nuestra contemporaneidad?

– Creo sin duda que siempre el psicoanálisis puede aportar un modo de comprender la subjetividad de la época. Pero siempre con el cuidado de no terminar haciendo sociología, que no es nuestro campo. Tampoco desde la descripción de la psicopatología de la vida cotidiana, que muchas veces se utiliza para la divulgación y captación de alumnos o pacientes. El psicoanálisis es una praxis, que es efectiva para paliar el sufrimiento humano y hacer la vida más vivible, y mientras exista, o la hagamos existir, aportará eso, que es lo más importante, en el uno por uno, dentro del dispositivo analítico. Incluso es una práctica que no es para todos, sino solamente para aquellos que tienen una conexión al inconsciente y cierta valentía para apostar a su deseo, con las mínimas condiciones de existencia necesarias. Por eso es necesario confiar en los fundamentos del psicoanálisis, entender su envergadura y efectividad, para no desorientarse y querer adaptarlo a cada nueva ola socio-cultural que aparezca. Freud siempre fue claro: el psicoanálisis es en primer lugar un método de investigación del que se desprende una práctica y una terapéutica. Si el psicoanálisis quiere seguir aportando algo a nuestra contemporaneidad tiene que seguir investigando. Hay, por ejemplo, algunos aportes interesantes desde el psicoanálisis para pensar cuestiones referidas a temáticas de género y al efecto del capitalismo en la subjetividad. Pero una cosa es lo que desde el psicoanálisis se puede leer de lo actual y otra lo que puede realmente incidir en la subjetividad de la época. Sólo hay que revisar la historia del psicoanálisis para entender esta diferencia y poder pensar las implicancias del psicoanálisis en la cultura.

Lionel F. Klimkiewicz, psicoanalista.

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