DESPOJOS DEL MES DE JUNIO. Por Marc Caellas.

Te adjunto algunos despojos que la última marea depositó en la playa. Estoy haciendo anotaciones sólo para ti, y espero que me las guardes. No agrego nada como disculpa o explicación: sé que sólo son unas vislumbres, pero de todas estas cosas algo ha salido…. Sigmund Freud, 1897, Carta 64.

Barcelona, 14 de junio de 2021, día

Llega a casa Carlos Rod, el editor de La Uña Rota. Me regala Braga / Praga o De la juventud, de Patricio Pron.

Anoto:

“En el juego de la repetición y diferencia que es inherente a la producción de literatura, rehacer un recorrido es infinitamente más difícil pero mucho más interesante que creer o fingir creer que se está haciendo un recorrido nuevo, ya que el recorrido rehecho incluye el recorrido anterior y lo enriquece, al tiempo que se enriquece con él”.

Barcelona, 14 de junio de 2021, noche

Leo la revista Cáñamo del mes junio. En una sección que siempre señalo, rayo y marco con bolígrafo o lápiz o rotulador encuentro estos Aforismos del solitario, del poeta aragonés José Camón Aznar:

  • Si tuviera que elegir un trono para la poesía, elegiría el banco de un jardín.
  • ¿Cuál es el mejor consejo que puede entrar en tus oídos? El rumor del mar.
  • La conciencia deja todas las noches sobre tu mesa la cuerda del ahorcado.

Barcelona, 15 de junio de 2021

Leo el inicio de Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro

“Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Solo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”.

Barcelona, 21 de junio de 2021

Murió Juan Forn, quizás una de las personas que más quería más sin conocerla apenas. En una entrevista dijo:

-Es que sé que hay una verdad profunda entre vida y obra de los artistas, por lo menos, entre los que a mí me gustan, y trato de trabajar esa idea en la manera que los músicos trabajan la idea del cover, algo que te gusta tanto que lo querés tocar vos, y lo tocás a tu manera. Hacés dos cosas a la vez: hacés esa canción que te gusta y lo hacés con tu estilo. Cuando escribo una contratapa trato de que tenga una respiración, una especie de filiación. Esas operaciones son fruto de lo emocional. Obvio. Por eso creo que mi manera de laburar es una manera que trata con lo emocional como pálpito, como manera de dar calor, de dejar entrar luz…

Barcelona, 22 de junio de 2021

Trato de escribir algo poético reflexivo y sale esta mierda

PADRE

¿De quién es la culpa de esta angustia?

¿A quién le encomiendo mi desamparo?

¿A dónde voy con este peso que me oprime el cuerpo?

Tocará drogarse o desaparecer

O vivir el amor

O padecer el amor

O simplemente fluir

No lo sé

Difícil saberlo

Barcelona, 23 de junio de 2021

Soñé que iba siguiendo a mi amiga Némesis, y me agarraba de una suerte de enredadera techo para no caerme y me lo llevaba por delante desde gran altura, o sea me ayudaba a planear y llegar al suelo, pero al mirar arriba había tumbado una estructura muy alta que aguantaba otras cosas, entre ellas una especie de chimenea o veleta de forma bizarra, que se iba volando por los aires. Al rato se presentaba la policía con una grúa e intentaban poner las cosas en su lugar. Yo argüía que fue un accidente, no una irresponsabilidad. Ahí me despertaba.

Sant Pol de Mar, 29 de junio de 2021

Nos pareció que Sant Pol de Mar era un buen lugar para celebrar el inicio de una nueva vuelta al sol. Nos gustan los pueblos con mar de tres palabras. Sanlúcar de Barrameda, Arenys de Mar, Vilanova de Arousa, Sant Pol de Mar. Me dijiste: la única salvación de todo andar es no llegar. Me gusta que estemos siempre en el camino, en la búsqueda, en el aprendizaje. No llegar. Pero a dónde sí llegamos fue a la playa de Rocapins. Caminamos durante veinte minutos por la Nacional II, viendo el mar a la derecha, la montaña a la izquierda, el tren debajo. Bajamos por unas escaleras que atravesaban un escarpado bar. Escarpín, me llamas a veces de manera cariñosa. Nenúfar, te respondo recordando el origen de tu nombre, un nenúfar azul de la época egipcia con poderes afrodisíacos. Ahora nenúfar devino Nenufartiti, mezcla única de Nenúfar y Nefertiti. Lo cierto es que sospecho que ya nos encontramos en otra vida como egipcios, quizás incluso hasta estuvimos juntos un tiempo. Parece ser que las parejas egipcias tenían lo que llamaban acuerdos transitorios. Se han encontrado documentos que dicen: Estarás en mi casa mientras estés conmigo como esposa desde hoy, el primer día del tercer mes de la temporada invernal del decimosexto año, hasta el primer día del cuarto mes de la temporada de inundación del decimoséptimo año. Estos acuerdos eran conocidos como «un año de comer» y, en esencia, le permitían a la pareja experimentar un matrimonio. Si la prueba no funcionaba, cada uno podía retomar su soltería. Otro dato curioso era el tema del semen. Lo consideraban sagrado y hacían rituales de masturbación colectiva en el Nilo. No sé qué pensarían de nuestro aprendizaje tántrico y del orgasmo masculino sin eyaculación. Más de dos mil años después, aquí estamos, en la arena, como egipcios sin traje de baño, rodeando unas piedras para plantar nuestro pareo en un rincón tranquilo de la playa nudista. Qué lujo poner al sol partes del cuerpo que nunca lo reciben. Qué gusto entrar al agua con toda la piel erizada. Qué placer dejarse mecer por las olas de este mar. Pensé entonces en uno de los fragmentos de Los detectives salvajes que más me gustan, y que sucede en una playa de Sant Pol, seguramente en este misma playa donde nos tumbamos cual lagartijas al sol. El texto pertenece a la segunda parte de la novela y es la narración de un duelo a la vieja usanza, con espadas, entre Arturo Belano, el detective salvaje e Iñaki Echevarne, el crítico despiadado. Una tarde, Ignacio Echevarría, en quién se inspiró Bolaño, leyó un fragmento de este texto en La Infinita, como parte de Ajenjo y berberechos, un programa de radio de vida efímera que pergeñamos con la escritora Andrea Valdés. A veces me llamas Berberechi. Algún día te llamaré Calamari. En la novela se menciona un destartalado chiringuito de playa, Los calamares felices, y una playa que en verano acoge a nudistas como nosotros. Lo cuentan tres personajes. Una ex amante de Arturo, que lo ve desde la carretera, un testigo de Arturo y otro de Iñaki. No puedes amar a quien no te ama, no puedes mantener una relación sólo por el sexo, dice Susana Puig desde su casa de Calella. Y es cierto, no puedes, pero pasa tan a menudo, incluso con un sexo digamos poco satisfactorio. Me sentí, mientras avanzaba hacia él, como el Desnudo bajeando una escalera, aunque yo no bajaba ninguna escalera, dice Guillem Piña desde su casa en Andratx. Cualquier referencia a Duchamp embellece un texto. Durante un segundo de lucidez tuve la certeza de que nos habíamos vuelto locos, dice Jaume Planells, desde el bar Salambó. Pero a ese segundo de lucidez se antepuso un supersegundo de superlucidez (si me permiten la expresión) en donde pensé que aquella escena era el resultado lógico de nuestras vidas absurdas. No era un castigo sino un pliegue que se abría de pronto para que nos viéramos en nuestra humanidad común. No era la constatación de nuestra ociosa culpabilidad sino la marca de nuestra milagrosa e inútil inocencia. No sé, mi querida maestra, pero hay un hilo invisible, ni milagroso ni inocente, que une a Bolaño con Nefertiti, a Sant Pol con Terrazos y a los berberechos con los hongos de México. Vamos a seguir tejiéndolo porque nos va la felicidad en ello.


Marc Caellas es escritor, director de escena e instigador de proyectos culturales. El 14 de marzo debería haber volado a México, pero acató las demandas, presiones o consejos familiares, políticas y afectivas, y se quedó confinado en Barcelona. Ha publicado los libros Carcelona, Caracaos, Drogotá, Neuros Aires, y Teatro del bueno. En los últimos años ha estrenado piezas teatrales que investigan nuevos formatos escénicos. Suicide notes (con David G. Torres), una instalación concierto; El inventor del paraíso (con Esteban Feune de Colombi), un biodrama que transcurre en un archivo fotográfico, Cielo TV (con David G. Torres), un programa de televisión a partir de una novela de no ficción o El alma griega, una propuesta de periodismo performativo. Con Esteban Feune de Colombi también parió el Tatepo (taller de teatro potencial, posible y portátil) y El paseo de Robert Walser, obra de teatro a pie que se ha presentado más de 100 veces por distintas ciudades.

marccaellas.net

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