Presentación de Escrituras Cl{ínicas. Por Néstor Rivero.

Imagen, Jaider Esbell


El 2 de octubre se presentó el libro Escrituras Cl{ínicas, de Helga Fernández, Victoria Larrosa, Horacio Medina y Fernando Montañez, de ediciones Archivida. El siguiente texto corresponde a la presentación de Néstor Rivero.


Agradezco la invitación a curar de palabras este libro, que en este marco -el parque- me da la sensación de estar challando-lo. La challa es un ritual aimara que consiste en embeber con alguna bebida espitiruosa un objeto, para agradecer por él e invocar protección y fortuna. El primer chorro es dado a la Pachamama como signo de gratitud por el fruto recibido. La práctica de la challa se extendió y oficia, conjuntamente al agradecimiento, como ritual de inauguración. Esta presentación es, en cierta medida, un acto inaugural, y es, además, entre amigos. Así, al mismo tiempo que lo agradecemos inauguramos en comunidad su circulación en el espacio público.

Esta invitación implica una transferencia de trabajo, dispone a una lectura y a una escritura también. Entiendo que la presentación de un libro, en un sentido, es hacer existir el libro como dispositivo, no solamente en tanto acto de presentarlo, si no en tanto propuesta de lectura. Me animo a afirmar que no hay libro sin su lectura, de no ser así sería tan solo un objeto. También quiero ubicar esta presentación como un devenir más del libro y no como una estrategia de marketing. 

Este libro surge como una instancia más de un seminario que los autores realizaron con un número importante de personas, es una suerte de trascripción parcial de lo acontecido. 

[Este es un libro que habla -entre tantas cosas- de decires, palabras y letras y evoqué -junto a esta serie- al enterarme que iba a hacerse en el parque de Agronomía, la época en que en bici venía hasta aquí con el propósito (anhelo) de conocer otras palabras cuando hice el intento -fallido- de aprender inglés. Ante esa imposibilidad mía, se me antojó simpático que el único apellido de una persona amiga nombrado en el libro “escrituras clínicas” es Castellano, jaja somos amigos del castellano, me gustó decirme. Con este tono afectivo recorrí la lectura de una clínica local y latina.]

“Cura de palabra” podría ser otro sintagma. Cómo hacer de la cura del libro algo que no reproduzca lo escrito ni lo establecido de una presentación. Que no sea contar el libro y mucho menos explicarlo. Explicarlo sería imposible. Sería, además, una práctica reduccionista, que tampoco te deja hacer este libro. En tanto su potencia está en que no se puede apresar en un concepto, o conjunto de conceptos, no pretende la construcción de categorías. Mas bien es la producción de cifrados, composiciones, entramados. El libro está en movimiento y mientras vas leyendo vas pensando, vas evocando y el libro te alcanza un mojón más para avanzar. Podes detenerte si querés, es más, es aconsejable, pero no es una escritura que se preste a ser fijada. Claro que hay lógica, pero es una escritura polifónica. No porque sean varios, sino porque hay simultaneidad, hay relación intervalar. Si en algún momento de su lectura decís: están diciendo esto, ese “esto” bien puede ser ya otra cosa, por su constante movimiento. Si no te da esa sensación ahí sí me animo a decir que no estás en el libro, lo estás mirando, como se mira un cuadro. El libro te invita a ser parte de él, de la polifonía. Hay mucho escrito y dicho aquí, y muchas posibilidades de ser versionado. Quizá esta presentación solo sea un “nota al pie” más.

Hay transmisión de una clínica. Quizás sea mejor decir: hay transmisión clínica. Hay una intervención sobre la transferencia, sobre el decir y sobre el escuchar que hace resultar un testimonio y un testigo. Un testimonio que en el marco de una política de la memoria produce un sentido colectivo. Hay una ética.

Hay una apuesta que es presentar el sintagma “escrituras clínicas”. Es difícil decir escrituras clínicas, no hay huella, no hay representación, no hay una clínica por contar, la clínica no está para ser escrita, la escritura no captura una clínica. Que no haya una política de representación no implica que no haya referencias, como cuando uno se referencia, por ejemplo, por el este, o por las estaciones, o por el viento o la sudestada. Referencias, pistas, ecualizadores. Entonces cuando algo se está diciendo, se está escuchando en referencia, en clave clínica. Esta urdimbre que es escrituras clínicas ofrece múltiples referencias no para definir necesariamente el sintagma, sino para que ocurra, para que pase. Conocemos los modos ideales de la escucha y su moral del yo, al servicio de las clasificaciones. Hay distintos territorios posibles, si uno es una superficie plana donde tengo sentido, identidad, huella, representación, caso, verdad, monumento, edicto, dinosaurios en la cama, pícaros que lloran el pasado como vieja en matiné, no pasa “escrituras clínicas”. Si en cambio el territorio es un zurco en donde tengo fantasmas de Canterville, ruinas, una carta sin palabra para un mundo que no lee, cuadros bajados en salones de la ex-Esma, si tengo la belleza de tu cuerpo escapándole a las sábanas, si canto lo que siento, si lo impropio del nombre es guardado por un ave que venga del mar, hay al menos chances de que acontezca “escrituras clínicas”. La escritura clínica es en devenir. No responde a un ideal, no es del orden de la copia o la transcripción. No es ordinal, es simultánea.

“la condición de sentir
casi todo sin decir
y ya no hay luna
ni dolor en mí
y la arboleda
susurra su canto desigual
y parece callar
y sin embargo
una visión atraviesa mi cuerpo
y ya no hay nada que decir
así refleja el cisne así
el agua en sus alas
por fin

Las escrituras clínicas no son ni las estructuras clínicas, ni las clínicas escritas, ni las sagradas escrituras. La escritura clínica no es una captura del sentido, ni una comprensión de lo dicho, es lo que hace ser audible, eso que hace que algo pase, que sea audible cuando la escucha-edición se inscribe en una política de la desapropiación y de la memoria -que no es lo mismo que tener recuerdos- en una ética de la desobra.

Ahora, y este es para mí un punto nodal que quizá ya haya sido resuelto, pero que en mí, lector, insinúa una nueva tonada: ¿hay quién escribe?, ¿escribe el analista? Quizá la figura del editor venga aquí a hacer inaugural un operador conceptual que no sea necesariamente el editor, en los términos en que algunos lo conocemos -o quizás justamente así-, sino un lugar-función, punto de indisolubilidad, necesario para que algo pase. Como si remozaramos la regla fundamental incorporando la función editor. Sería entonces: asociación libre -atención flotante- edición. O analizante – analista – escrituras clínicas, quizás.

Voy a cerrar con algo que entiendo refleja escrituras clínicas, y quiero advertir (me hago el editor ahora) que entiendo que lo que voy a citar, en el contexto en que fue dicho, le da a la palabra “descubrir” no el sentido de revelar, de descubrir lo escondido en tanto sustancia pre-existente, por el contrario, creo más bien que está en el sentido de aletheia, de caer el velo. Dice así:

“Para la canción escribo porque la canción exige una letra y la música siempre está antes. La música esconde algo y uno debe encontrarlo. Es una felicidad tener una tonada nueva, una canción que todavía no dice nada. La tonada está, ¿qué dirá? Uno tiene que descubrir el texto que está escondido en esa línea melódica, tiene que poder arrimar. Son esas palabras y no otras.” –le dijo Spinetta a Rodolfo Braceli algunos años atrás–.


Néstor Rivero, Practicante del Psicoanálisis, el Análisis Institucional y la Musicoterapia. Magister en estudios Interdisciplinarios de la Subjetividad FFyL UBA. Coordinador de un Programa de Extensión en Psicología Institucional de la Facultad de Psicología de la UBA donde también es docente adjunto.
Nacido y criado en el segundo cordón del conurbano bonaerense, se interesó por la música, las letras, el alma, las plantas, los viajes, la grupalidad, los ritos, la autogestión, lo popular, los saberes menores y las minorías.

Un comentario en “Presentación de Escrituras Cl{ínicas. Por Néstor Rivero.

  1. El vie., 3 de diciembre de 2021 6:53 p. m., En el margen. escribió:

    > En el Margen. Revista de Psicoanálisis. posted: » Imagen, Jaider Esbell El > 2 de octubre se presentó el libro Escrituras Cl{ínicas, de Helga Fernández, > Victoria Larrosa, Horacio Medina y Fernando Montañez, de ediciones > Archivida. El siguiente texto corresponde a la presentación por parte de > María» >

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