cruel en el cartel. Por Victoria Larrosa

fraking

Es probable que en Argentina, más precisamente en Buenos Aires, se concentre la mayor
cantidad de psicoanalistas per cápita del mundo.
Fenómeno, acontecimiento, belleza, fortuna o desventura, que genealogías histórico-políticas
intentan narrar, pensar, considerar a partir del estudio de las condiciones de recepción del
psicoanálisis en nuestro país y el desarrollo de escuelas y otros modos de transmisión y
enseñanza. Hugo Vezzetti, por referir a palabras mayores en este campo.
No obstante, cumpleaños, casamientos, subtes, barmitzvah, y otros eventos sociales son sede
muchas veces del anecdotario que atenta directamente contra el corazón de la práctica, que
suele empezar con ¨tengo un paciente que: es el bajista de, sueña con, dice que, no puede
parar de”.
Y, desde hace un tiempo también las redes sociales son escenarios del despliegue del relato
del “caso”, ya en un formato escrito y de divulgación veloz y reproducción indolente.
Tal vez la idea de “tener un” sea una gema para pensar en el mercantilismo y destrozo al que
me quiero referir.
En “Confidencialidad y la práctica del psicoanálisis” artículo publicado en la Revista uruguaya
de psicoanálisis, Rómulo Lander se pregunta: ¿por qué un analista inteligente y capaz, que ha
sido entrenado adecuadamente, rompe la oferta de confidencialidad, que sinceramente ha
ofrecido al analizante?
Es una pregunta interesante que articula su escrito, pregunta que intentaré reformular. Es
inmenso el debate que puede abrirse acerca de las categorías de analista inteligente y capaz y
de entrenamiento. Son ajenas al propósito de este escrito a quien, además, no le interesa
indagar por qué sino plantear la gravedad del caso expuesto y la falta ética en la ruptura del
lazo.

ante la ley

Ley 23277 de Ejercicio Profesional de la Psicología
ART 8: Los profesionales que ejerzan la psicología están obligados a:
(…)
Inciso 4: Guardar el más riguroso secreto profesional sobre cualquier prescripción o acto que
realizare en cumplimiento de sus tareas específicas, así como de los datos o hechos que se les
comunicare en razón de su actividad profesional, sobre aspectos físicos, psicológicos o
ideológicos de las personas.

Ley 26.529 de Derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la
salud (oct 2009), artículo 2:

Derechos del paciente. Constituyen derechos esenciales en la relación entre el paciente y el o
los profesionales de la salud, el o los agentes del seguro de salud, y cualquier efector de que se
trate, los siguientes:

c) Intimidad. Toda actividad médico asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar,
administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente debe
observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la voluntad, así como el
debido resguardo de la intimidad del mismo y la confidencialidad de los datos sensibles, sin
perjuicio de las previsiones contenidas en la ley Nro. 25326

d) Confidencialidad. El paciente tiene derecho a que toda persona que participe en la
elaboración o manipulación de la documentación clínica, o bien tenga acceso al contenido de
la misma, guarde la debida reserva, salvo expresa disposición en contrario emanada de
autoridad judicial competente o autorización del propio paciente.

Decreto Reglamentario 603/15 de la Ley 26.657 de Salud Mental:

Artículo 7-1) la información sanitaria del paciente sólo podrá ser brindada a terceras personas
con su consentimiento fehaciente.

Si aquel fuera incapaz, el consentimiento será otorgado por su representante legal.
Asimismo, la exposición con fines académicos requiere de forma previa a su realización, el
expreso consentimiento del paciente… En todos los casos la exposición con fines académicos,
deberá reservarse la intimidad del paciente.

Para el Código Civil, la intimidad constituye un derecho personalísimo, y su violación es
considerada una afectación a la dignidad. La dignidad ya es un derecho humano constitucional.

amor de trans

Motor y obstáculo, teatro de la representación y performance de simulacros, acampe de
fantasmas, semánticas ofrecidas, escenografía viva de las afecciones que moran en las
sensibilidades, tráfico de ocurrencias, no saberes, repeticiones y diferencias, obrador, tesoro,
razón imaginativa, dispositivo, taller, escuchódromo, posibilidad, la transferencia es nuestro
problema y sede.
Transferencias múltiples hechas de heridas, herencias y soportes que lleven a otro lugar, a un
lugar donde haya escucha, una jangada, un pedacito de cosa que flota: penurias, soledades,
angustias, síntomas, indecisiones, fantasías, alucinaciones, normopatías, privilegios de todo
tipo, quebrantos, ecos, chifletes, crujidos y nombres propios, expropiaciones, violaciones,
atropellos, pareceres, confusiones, euforias, disparates, furias, anestesias, mutismos, ecolalias,
montajes, certezas, sistemas caídos, vendettas, in olvidos, memorias venenosas, memorias
que no pueden, memorias que no traman, cositas de nada que cómo puede ser que duelan
tanto.
Nuestro problema reside en un espacio tiempo a inventar, a arrebatar del sistema de
góndolas, una posición tomada contra toda mercantilización del dolor. Por supuesto me
refiero, en este escrito, a la publicación de “viñetas clínicas “ en redes o en cualquier lado , al
atentado a la población civil de este misterio del talking cure, a este extractivismo sobre la
confianza, a esta violación de derechos, en nombre de lo que fuera.
La transferencia es nuestro problema en tanto nos obliga a estar ahí, respondiendo con
nuestra práctica ante lo que no nos pertenece en propiedad sino, asumiendo sin
victimizaciones, el riesgo de escuchar. Un problema es una cita a ciegas a la que debemos
asistir por amor.
Un entre dos, madeja nebular de la palabra dicha y no dicha, entre lo visto y lo oído, una
intimidad compartida entre el disparate del secreto, del poner aparte un pedazo de vida, la
delicada aventura del confiar a la escucha el descaro de quitarle al pensamiento la potestad en
el uno, de quitarle al saber el reinado del caso cerrado, de intentar que el gesto de las manos
cerradas de un cuerpo sobre el oído del otro en el surrurro de lo que secreta la vida contada
abra una lazada, una puntada, un hilván o un incendio a lo que repite repite repite insiste en …

Escucha flotante, ensoñada, una atención que difumine la pregnancia de lo central para viajar
a los suburbios del fuera de foco, un acto de renuncia y de donación ante semejante petición.
A contrapelo de la mostración, del tiempo de la foto, de la publicidad, del flash instagramer, de
la obscenidad, el secreto profesional es la expresión legal de la legitimidad de nuestra practica:
obrar en y a través de la transferencia, las ecualizaciones éticas necesarias que hagan de las
disposiciones y el azar una irreverencia, una desobediencia, posibilidad de tragedia comedia
irresoluble, ética, entre tanto despliegue de maldad insolente.

Creías que había
Una revolución sin amor…y es que nunca funcionó
Porque no puede ser, mi vida.
Spinetta, Luis Alberto. Dale luz al instante.

gracias a Joaquin Allaria Mena por la ayuda en la confección de este escrito.


Victoria Larrosa. Psicoanalista. Lic en Psicología, UBA, 1996.  Practica la escucha clínica desde entonces. Escribió: diapasón. entre lo oído . ed archivida. Mrazo 2022. escrituras cl{ínicas. Con  H. Fernández, H. Medina, F.Montañez. Ed archivida, 2020. cartas de navegación. Con H. Medina y F. Montañez. ed archivida, 2019. Curandería. Escucha performática, clínica y guali­chera. Ed. Heckt, 2018. Coautora en: Estancias en común sin comunidad, La Cebra, 2018. Ensambles, EUDEBA, 2011. Dirige la editorial archivida junto con Helga Fernández. Horacio Medina y Fernando Montañez . Editora integrante de En el Margen papel de Ser sin orillas,  Macarena Trigo y V.V.A.A., 2019. Y Mi nombre es viento, Marcelo A. Sánchez y V.V.A.A., 2020. Curadora editorial de Infierno, Miss Bolivia, ediciones Alto Pogo, 2020. Curadora editorial de El Deseo Nómade, Adriana Zambrini . Versión revisada por Vagantes Fabulae, próxima publicación. Editora integrante de Revista Transversales I y II y autora de numerosos artículos , 2010/2013. Curadora de imágenes de En el margen. Revista de psicoanálisis. Trabajó en el Hospital José T. Borda entre 1997 y 2001.  Supervisora del servicio 2010/14. Es docente en diversos equipos de residentes en C.A.B.A. y Prov. de Buenos Aires hasta la actualidad. Jefa de Trabajos Prácticos en la Materia Problemas Antropológicos en Psicología UBA desde 2001. Dio clases en Teoría y Técnica de Gru­pos II, titular Marcelo Percia y Psicología Institucional . En Extensión Universitaria, seminarios sobre Deleuze/Guattari/Nietzsche entre 1997 y 2005. En la Facultad de Cs. Sociales (UBA) en Psicología So­cial e Institucional, titular Gregorio Kaminsky; en la Universidad de Lanús y en el Posgrado del Instituto Universitario del Hospital Italiano. A cargo del espacio Corte y confección, dicta clínicas de obra en escríturas clínicas y seminarios desde 2015.


Esta revista se sustenta gracias a la publicación, la difusión y la edición, sin ánimo de lucro, de cada uno de los miembros que la componen. Agradecemos la colaboración económica que el lector o la lectora quiera y pueda acercar siguiendo los pasos de alguno de estos links.

Argentina

https://www.mercadopago.com.ar/payment-link/v1/redirect?preference-id=90862357-f2ec06c4-b0b1-495e-9601-f0b33d0f856a

Resto del mundo

https://www.paypal.me/flagelodelverbo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s