Imagen: Vincent Fournier
Cuidado editorial: Laura Gobbato y Mariana Castielli
A Juan Ritvo, in memorian
Exordio
ISR-RSI-SIR
El texto se propone revisar la existencia de tres registros:
Cuestionar que se trata de registros, incluso de órdenes. En tanto registrar implica inscribir, y orden sugiere clase, categoría, jerarquía, incluso estructura.
Tal vez la palabra dimensión sea más apropiada, por su juego de palabras en francés (dicho/mansión), la casa del dicho, muy distinto a la “casa del ser” (M. Heidegger).
Concebir lo real como registro desmiente la idea de lo real como lo imposible de simbolizar, eso que disemina y dispersa. Una gangrena (así lo denominaba Ritvo) que corroe, corrompe, carcome a los otros dos. Es el borramiento de toda inscripción.
Núcleo patógeno, grano de arena en la perla, ombligo del sueño, roca de la castración, señalan en nuestra práctica una dimensión en la que las palabras sin aliento se desvanecen, y sólo indican un borde, un límite.
Propositio. No hay 3
Cuando afirmamos que “el significante no se significa a sí mismo”, relevamos que este sintagma es solidario de “no hay relación sexual”, porque no hay encuentro ni proporción entre los significantes ni entre los cuerpos, el goce sexual es una cuestión de cada ”uno”.
El falo es el significante de esta discordancia entre los cuerpos, y de la no identidad del significante.
El registro simbólico es el estallido de la palabra, catacresis del lenguaje, impotencia hacia el referente e imposibilidad de conformar un Universo. Atragantado por el objeto, resulta un registro incompleto, inconmensurable.
El falo es el significante de esta incompletud.
Dispositio. ¿Hay 2?
En los intersticios, en el intervalo entre S y S’, entre S1 y S2, emerge una imago constituyente del yo, que a su vez será núcleo del fantasma. El objeto está presente en la fórmula en tanto “falso” a.
Una identificación imaginaria cuya fortaleza (falible) consiste en velar la hiancia que instituye la repetición significante, cuya ley es la imposibilidad de la repetición (falso-falible-falo). La dimensión imaginaria, a pesar de su consistencia, no es un registro sino ecos de la catacresis.
Lo imaginario no constituye un orden autónomo ni originario, sino que responde a una imposibilidad que se produce en las grietas del lenguaje. Si la catacresis nombra una ausencia, revela impropiedad, es decir, la imposibilidad que el significante alcance una correspondencia plena con aquello que pretende nombrar, entonces toda nominación deja abierta una hiancia.
Es en esa hiancia donde emerge la imago que proporciona una consistencia allí donde el significante introduce discontinuidad.
“Así como el eco no posee una fuente autónoma, sino que supone un sonido anterior que encuentra una superficie en la cual retornar transformado, la consistencia imaginaria sería la reverberación de una imposibilidad simbólica.”(1)
No es un déficit, es una falla estructural y estructurante.
«Pero hay algo más en esa etimología que «abuso»: está también lo no certero, lo que falla en dar en el blanco, lo que no alcanza su objeto. Toda catacresis es un intento fallido de nombrar lo que no tiene nombre —y en ese fracaso, paradójicamente, reside su productividad—.”(2)
La imagen da forma a una unidad mientras que el significante produce división; Una continuidad como suplencia frente a una cadena significante que ofrece intervalos.
Sin la fijeza fantasmática habría un abismo desesperante. Cementerio de identificaciones (Masotta dixit) que no suturan un duelo primordial por la (última) palabra unificante que jamás llegará.
Lo imaginario es testimonio de la catacresis.
Argumentatio. Hay 1
La letra Aleph, quedó reservada en la tradición bíblica para designar justamente la unidad indivisible, letra muda que con su mudez la resguarda. Sin tiempo, sin espacio y sin materia. El texto bíblico comienza con la letra B (Bet).
La materialidad del significante, es decir, su pura diferencia, introduce el tiempo, el espacio y con ellos la finitud.
Entre el fort y el da, un carretel sostiene a quien lo enuncia para no desaparecer… del todo.
Habrá entonces consistencias inconsistentes.
El Uno de la religión unifica a los tres.
El Uno del psicoanálisis es divisible. Diversos modos de escritura lo muestran: 1/a. 1-a. 1+a.(3)
La letra indica lo inconmensurable: a veces como asíntota, número de oro, otras como en la serie de Fibonacci.
“Soy el que soy. Hay de lo Uno, nombres (¿restringidos?) que intentan nombrar a R si pudiera haber uno, un nombre propio, irreductible a la menor descripción definida y anterior a todo juicio de existencia. El proferir «hay», sin embargo, deriva siempre en algún punto desde R a I. Se debería restringir todavía más el significante destinado a nombrar a R.”(4)
Un uno fuera de toda predicación.
El nudo, está hecho de tres, ¿pero hacen uno?
Y cuando se apela al cuarto –sinthome- los 4 ¿hacen uno?
La intersección es lo irrepresentable, el objeto a, lo no-especularizable.
El desecho es lo común.
EXCURSUS
A partir del libro de Juan Ritvo
“El aserto cartesiano en primera persona es indisociable del instante: afirma su existencia y fundamento último de todo juicio. El instante es nada de duración, corte contingente entre una secuencia necesaria y otra idénticamente necesaria, cada instante está separado del siguiente por una nada de duración”.
—————–
En el a(ser)to de certidumbre anticipada, la conclusión de los prisioneros: “soy un blanco”, no otorga ser. No lo garantiza.
Al enunciar “soy un blanco”, la palabra proferida es ya performativa de la división. El ser(uno) queda cuestionado por el acto de enunciar. Hablar es ya vacilar entre fort-da. “Un viaje al fondo de la repetición” decía G.Deleuze.
El texto revela que las alternativas son alienantes, o se es blanco o se es negro. Son los dos que el director de la cárcel les propone. No hay 3.
Habría por supuesto la posibilidad del rechazo, es decir ni uno ni otro, no participar. Quedarse donde está y no arriesgar. Pero el acceso a la libertad se da entre las opciones que vienen del Otro y cada prisionero concluye lo que es anudado a las alternativas, blanco o negro, y a los movimientos y vacilaciones de los otros dos. (6)
La idea de asumir, alojar, apropiarse, responsabilizarse reniega que las alternativas vienen del Otro. Estar implicado, es quedar afectado por la implicación: Si p=>q. Si pienso entonces existo, pero al enunciarlo soy hablado por la estructura anónima de lalengua.
“Lo que has heredado de tus padres adquiérelo para poseerlo”, esta conocida frase de Goethe, escrita en Fausto, nos lanza a considerar qué es poseer. Comprar, pagar, lograr, incorporar, asimilar, son sinónimos de adquirir.
El super yo –esa desgracia permanente interna– es el nombre de la herencia de los pecados del padre; tal vez asumir herencias implique deuda, pagos, insuficiencias, faltas cometidas, faltas registradas (¡He aquí un registro! Un anclaje del sujeto en lalengua).
Es un desafío para el psicoanálisis conversar con el lenguaje jurídico sin perderse en él.
Nuestro sujeto no es el del derecho, la responsabilidad no es la que indica que se es punible. El castigo, la necesidad de castigo está más acá del derecho.
Decir lo que se ha hecho, es el territorio del derecho.
Hacer lo que se dice es acto. A veces se soporta.
“No hay ser detrás del hacer, del actuar, del devenir”. F. Nietzsche
1)De una conversación con Hernán Pasicel; mi agradecimiento.
2) Helga Fernández, Un comentario a Travesías, ensayo psicoanalítico de lo singular, de Daniel Rubinsztejn en Revista En el Margen, abril. 2026.https://enelmargen.com/2026/04/30/un-comentario-de-travesias-de-daniel-rubinsztejn-por-helga-fernandez/
3) “Si dividiéramos 4/2, el resultado obtenido de esta operación es 2. Si multiplicáramos 2×2, obtendríamos el resultado que fue punto de partida:4. Esta reversión indica que no habría pérdida alguna en el movimiento de ida y vuelta: un resultado feliz.
Al afirmar que la división del sujeto no es perfecta, la lectura psicoanalítica incrusta en el resultado la letra a: sería 2+a , o 2-a. Esta escritura del resultado revela la imposibilidad de que el movimiento retroactivo vuelva al punto de partida.
Una letra que raspa, fastidia, presentifica la discordancia entre algún ideal y la vida: asíntota en acto. Apenas una letra, una letrita, una letrina (hallazgo de Hernán Pasicel) que arruina una reversión limpia, sin resto”.
Restos, en Revista En el margen. Daniel Rubinsztejn, febrero 2026. https://enelmargen.com/2026/02/11/restos-por-daniel-rubinsztejn/
4) AAVV. Entre el mito y la lógica, El sujeto, Uno real, Comentario de Daniel Rubinsztejn acerca de Los Nombres Indistintos de J.C. Milner, Letra Viva, Buenos Aires 2001.
5) Juan Ritvo, El tiempo lógico, el aserto de certidumbre anticipada, un nuevo sofisma. Letra Viva, Buenos Aires 1983.
6) “Nadie profiere un juicio (soy un blanco) sin transformarlo en atribución psicológica frívola y banal. Concluir sobre el deseo no tiene más garantía que la certidumbre que lo acompaña. En cada instante en que concluya, cada sujeto deberá apoyarse en las conclusiones que cada ser hablante saca para sí y para los demás. El significante. en el que se concluyó nombrado es inconmensurable (no es inadecuado ni insuficiente). De ahí la precariedad y la prisa necesaria que caracteriza a toda nominación”. Ibid.
Esta revista se sustenta gracias a la publicación, la difusión y la edición, sin ánimo de lucro, de cada uno de los miembros que la componen. Agradecemos la colaboración económica que el lector o la lectora quiera y pueda para lo cual dejamos nuestros datos.
CVU: 0000003100004469954568
Alias: enelmargen.mp
Mercado Pago
Desde el exterior: https://www.paypal.me/flagelodelverbo